María José Ochoa, psicóloga especialista en casos de emergencia, estará los próximos días 15 y 16 de septiembre en el VII Curso de Periodismo de Alcañiz, que organiza el grupo de comunicación La Comarca. Moderará el taller 'Prevención y suicidio: cómo contar sin herir', que aportará las claves éticas y narrativas para informar sobre suicidio con sensibilidad, rigor y prevención.
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Eres psicóloga especialista en casos de emergencia. ¿Qué significa eso?
Un psicólogo de emergencia es aquella persona que interviene en los primeros momentos, en las primeras horas. Nuestro grupo de intervención tiene un convenio con el 112. Entonces, en algunos casos determinados, cuando hay un número, por ejemplo, tres fallecidos, o alarma social, o hay un menor implicado, el 112 nos tiene que activar y llegamos a ese sitio. Y llegamos a eso, a ayudar en las primeras horas.
Te habrás encontrado casos muy impactantes.
Sí, el último y más conocido, la DANA aragonesa. Luego, otros casos conocidos, como el incendio causado por la pirotécnica en Zaragoza, el caso de Igor el Ruso en Andorra, las residencias de Alfranca-donde también fallecieron varios residentes-, el helicóptero de Alcoisa, donde murieron todos menos uno de los bomberos…Te encuentras a las personas en su peor momento, cuando pueden sentirse más vulnerables por lo que están viviendo, y también con el máximo pico de expresión emocional. Hay quien que se queda bloqueado, y hay quien entra en un nerviosismo muy alto, que también hay que calmar de alguna manera.
Estarás también con periodistas en este curso ¿Qué consejo les darás para que asuman cuando les toque cubrir escenarios de emergencia?
Contrastar las noticias, porque a veces se informa de cosas que no son reales. Recuerdo uno muy conocido de hace poquito, donde se informó de algo que no era real, lo único verdadero que contaban era que el señor había fallecido. Un medio lo dice y los demás lo van replicando, pero por prisas, por tener que publicar. Lo que viene bien es parar un poco y contrastar realmente la noticia. También les recomendaría emplear palabras que no sean demasiado emotivas, sensacionalistas y morbosas. Eso también es importante.
Imagino que las imágenes también pueden hacer mucho daño a las familias.
Totalmente. No sacar imágenes del accidente, que puedan parecer o simular algo de lo que has vivido. Si me voy al caso del suicidio, pues claro, a lo mejor no vas a coger las imágenes de lo que está pasando, pero coges de Google una imagen de alguien que parece que se quiere suicidar.
Nombrabas el suicidio, ¿Cómo se debe informar sobre este tema?
Podemos informar de dos maneras. La OMS, o todos los planes de prevención, reconoce a la prensa un papel fundamental en lo que es la prevención, pero también alerta que puede tener el papel contrario. ¿Qué es informar bien? Pues no dar datos sobre métodos o lugares, porque podemos incitar a la imitación. Siempre que aparece una noticia debe venir acompañada de testimonios de superación, de esperanza, resiliencia. Que puedan participar los familiares que han sufrido algún caso de suicidio, porque muchas personas que se suicidan piensan que son una carga y cuando escuchan a los familiares que han quedado en duelo, ves que no es así. El duelo por un suicidio es un peso muy grande.
¿Cuáles son los principales retos de la salud mental en Aragón?
Una persona no puede esperar entre tres y seis meses a ser atendida, y eso pasa en Aragón. Necesitamos lo mismo que tienen en Europa, que son 18 psicólogos por cada 100.000 habitantes. Faltan profesionales, pero contratados. Los profesionales existen, pero no hay una inversión. La persona con ideación suicida puede pedir ayuda, pero tiene que haber alguien para poderle recibir y dársela. Hacen falta más psiquiatras y, especialmente, hacen falta muchísimos más psicólogos. Hasta que eso no se corrija, tenemos un grave problema de salud mental.
¿Y respecto al resto de Comunidades Autónomas?
Dentro de todas las comunidades de España, la que menos suicidios suele tener es Madrid. Y para mí siempre es un fenómeno maravilloso, porque Madrid tiene fama de muchísimos habitantes, que son muy deshumanizados y están muy estresados. No sé lo que están haciendo, pero lo están haciendo muy bien. En Madrid, cuando una persona va a urgencias por una tentativa de suicidio, tiene el compromiso de darle cita dentro de los primeros siete días. Algo que aquí no existe. Aquí te puedes pasar tres, cuatro y seis meses hasta que eres citado.
Eso hace que acabemos recurriendo siempre a las pastillas.
Lo que hacemos es psiquiatralizar todos los problemas de la vida, y no puede ser que tengamos que estar viviendo a base de ansiolíticos o antidepresivos. Es un problema muy grande. Para evitarlo hay que pasar primero por una criba psicológica. Y de ahí, tú vas al psiquiatra o te quedas conmigo y te doy cita, por ejemplo.
Y que el trabajo del psiquiatra se complemente con un trabajo de un psicólogo también, para conseguir salir de estos antidepresivos o de estos relajantes musculares.
Claro. La gente dice, mira, tomas la pastilla que está cubierta por la Segura Social o te vas a un psicólogo. El psicólogo es privado, como poco te va a costar 50 euros una sesión. Y en una sesión no vas a resolver nada, porque necesitas más. Medicarse sale muy barato, e ir al psicólogo no se lo puede permitir todo el mundo.










