La romería a la escuela de la Herradura, en honor a Santa Bárbara, reunió el pasado sábado a más de un centenar de vecinos de Caspe. La cita se celebra cada año en el único edificio que no quedó anegado por el embalse, en 1965. Tanto la misa, como la posterior comida, se realizaron en este enclave recuperado por el Ayuntamiento hace unos 15 años.
El día acompañó a la romería, aunque el calor no dio tregua. Bajo la sombra de los árboles, se refugiaron algunos asistentes durante la comida. La previsión era juntarse a comer unas 80 personas, las que caben dentro de la escuela, pero finalmente el número ascendió hasta los 90 y se tuvo que echar mano de la zona exterior.
Entre las historias de la jornada, destacó la presencia de un matrimonio procedente de Francia, que tiene raíces caspolinas. Josefina Rufau, una de las organizadoras, señaló que se lo pasaron «tan bien», que se apuntaron a la cofradía de Santa Bárbara y han prometido que «siempre que puedan volverán».











