La oposición que genera la nueva línea de Muy Alta Tensión (MAT) Escatrón–los Aubals–la Secuita se ha traducido en 14.421 alegaciones recogidas en solo treinta días en los municipios y comarcas afectadas de las provincias de Tarragona y Teruel. Una amplia oposición en la que figuran plataformas ciudadanas, ayuntamientos, consejos comarcales, sindicatos, asociaciones agrarias, entidades conservacionistas, denominaciones de origen, tejido empresarial y particulares afectados.
Esta autopista eléctrica para evacuar a la industria petroquímica de Tarragona la energía renovable que se produzca en el interior de Aragón pasará por los términos municipales de cinco localidades bajoaragonesas, Maella, Caspe, Chiprana, Calaceite y Mazaleón.
Las casi 15.000 firmas es el resultado numérico de la puesta en común que, al finalizar el periodo de alegaciones, han hecho administraciones y entidades de los territorios afectados, de manera que, en estos momentos, no se puede descartar que el número pueda ser aún mayor. Las más de 14.000 alegaciones son la suma tanto de las presentadas ante la Generalitat de Cataluña como ante el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática así como de las firmas de apoyo recogidas entre la población del territorio.
Además, la Plataforma No a la MAT Aragón-Cataluña ha recogido desde el pasado mes de noviembre 6.290 adhesiones individuales y 81 de entidades y empresas a un manifiesto que rechaza frontalmente este proyecto y su impacto en el territorio.
Administraciones, personas y colectivos
Entre las alegaciones presentadas por las administraciones locales figuran las de los consejos comarcales del Priorat, el Baix Camp y la Terra Alta. También han presentado objeciones al proyecto más de una veintena de ayuntamientos de estas tres comarcas, así como del Tarragonès y el Alt Camp. Algunos municipios están afectados directamente por el trazado de la línea, mientras que otros, pese a no verse atravesados por ella, han querido expresar su rechazo a un proyecto que consideran que trasciende el ámbito local.
Por otra parte, también ha presentado alegaciones buena parte del sector agrario y vitivinícola, afectado directamente por el paso de una línea que, aseguran, no tiene en cuenta uno de los sectores básicos del desarrollo socioeconómico del territorio. En este sentido, se han opuesto al proyecto de la MAT la DO Montsant, la DO Terra Alta y la DOQ Priorat, así como diversas empresas vitivinícolas. También el sindicato agrario Unió de Pagesos considera que este proyecto es perjudicial para el campesinado de las comarcas afectadas.
Con todo, el grueso de las alegaciones ha surgido de la sociedad civil. Entidades como la Plataforma No a la MAT Aragón-Cataluña, la Vall Sostenible, Unió de Pagesos, el Gepec-EdC o el Movimiento Ciudadano Teruel Existe han trabajado durante estas últimas semanas para dar a conocer este proyecto entre la ciudadanía, a través de charlas informativas y con la organización de una quincena de mesas de recogida de firmas de alegaciones en los municipios afectados.
La nueva MAT
El proyecto de la línea de Muy Alta Tensión (MAT), impulsado por la empresa Red Eléctrica, prevé la repotenciación de la actual línea de alta tensión, de unos 200 kilómetros de longitud, pasando de los 220 kilovoltios actuales hasta los 620. Esta infraestructura afectaría a cerca de una treintena de municipios de Cataluña, repartidos entre las comarcas de la Terra Alta, la Ribera d’Ebre, el Priorat, el Baix Camp, el Alt Camp y el Tarragonès, así como también territorios del Bajo Aragón.
La actuación comportaría igualmente la construcción de nuevas torres eléctricas con una altura media de casi cincuenta metros, en sustitución de las actuales, que miden aproximadamente 26 metros. Este cambio supondría un impacto ambiental, económico y social relevante sobre el territorio.
Desde el territorio se niega la necesidad real de estas infraestructuras energéticas y se muestra preocupación por las consecuencias que supondrá para la salud de las personas, el medio ambiente, la agricultura y la ganadería, así como para el modelo de vida y la economía rural y para el modelo energético según destaca la plataforma en un comunicado.
"Esta infraestructura es una más de las muchas que continúan degradando la naturaleza y el territorio, elementos esenciales para hacer frente al cambio climático, mientras agotan nuestros recursos. Todo ello se inscribe en un modelo de 'progreso' basado en un crecimiento ilimitado que ignora los límites del planeta y que ya no genera puestos de trabajo ni ofrece futuro a la gente joven. Mientras tanto, al territorio solo llegan migajas, mientras unos pocos se llenan los bolsillos", afirma la plataforma.







