220 personas se han reunido este domingo en la ermita de San Cristóbal de Mazaleón para celebrar el Día de la Rosa, una fiesta tradicional de la localidad que en 2023 recuperó el Club de la Joventud. Esta fiesta ya se ha vuelto a introducir en el calendario festivo local después de una década perdida como un día de unión y convivencia entre vecinos. Su origen está ligado a la economía agrícola de la localidad y fue el de hacer una ofrenda para pedir lluvia.
La jornada ha comenzado con una misa a la que ha seguido un vermut en el que todos los vecinos se han reunido alrededor de una misma mesa. Después, por cuadrillas de amigos o familia se han dispuesto para comer el menú que ofrecía el club, con fideuá para los mayores y macarrones para los más pequeños.
La climatología ha permitido disfrutar de la fiesta hasta que la lluvia ha hecho acto de presencia por la tarde y no ha permitido terminar de celebrar los juegos tradicionales, en los que no faltan el pañuelo o estirar la cuerda.

























