El amor vuelve a ser protagonista en Teruel con la celebración de las Medallas de los Amantes 2025. Entre los homenajeados, el matrimonio alcañizano conformado por Ignacio Javier Aguiló Meseguer y Pilar Anento Magenta recibirá la Medalla de Oro por sus 50 años de vida en común. Este galardón, impulsado por el Centro de Iniciativas Turísticas de Teruel (CITT), reconoce la dedicación y el compromiso de aquellas parejas que han compartido toda una vida juntos.
«Nos ha llamado la atención que cada vez hay más demanda de estas medallas, y en muchos casos son los hijos quienes las solicitan como regalo para sus padres», señala Antonio Santa Isabel, presidente del CITT. «Es un gesto que demuestra que el amor sigue teniendo un valor inmenso en nuestra sociedad», añade.
Una edición con récord de galardonados
El evento, que tendrá lugar del 14 al 16 de febrero, contará con un número récord de galardonados. En esta edición, 56 parejas recibirán la distinción por sus bodas de oro, 23 serán homenajeadas por sus 25 años de casados y 11 por haber compartido una década de convivencia. Además, se estrena la Medalla One, un reconocimiento a quienes celebran su primer aniversario de casados. «Queríamos cerrar el círculo y premiar el amor en todas sus etapas», explica Santa Isabel.
La historia del matrimonio Aguiló-Anento es una de dedicación y esfuerzo compartido. Ignacio Aguiló, tras más de medio siglo al frente del concesionario Mercedes-Benz en Alcañiz, se jubiló en 2024, abriendo un nuevo capítulo en su vida junto a su esposa.
Más allá del amor: reconocimientos a entidades clave
Más allá de los homenajes a las parejas, las Medallas de los Amantes también reconocen a figuras y entidades que han contribuido al desarrollo de la provincia. En esta edición, se premiará al melocotón de la Denominación de Origen de Calanda y a la Cámara de Comercio de Teruel por su papel en la economía local. Además, se distinguirá a personalidades como el periodista Javier Sardá y la presentadora Marta Flich, entre otros galardonados.
«Vivimos en una sociedad donde cuesta expresar los sentimientos, pero el amor sigue siendo el motor que lo mueve todo», reflexiona Santa Isabel. «Esta ceremonia nos recuerda que el amor merece ser celebrado y reivindicado», concluye.







