Mazaleón ha vivido este domingo su Fiesta de la Rosa en la ermita de San Cristóbal, en una jornada marcada por la participación vecinal y el buen tiempo. Desde primera hora, el sol ha brillado sobre el término municipal y a pesar de soplar algo de viento, la agradable temperatura ha permitido disfrutar del programa sin contratiempos.
La alcaldesa de Mazaleón, Rosa Orona, ha destacado el buen ambiente y la implicación del pueblo en una tradición que reúne a varias generaciones: "Estamos felices por esta fiesta que hacemos todos los años. Es muy bonita porque colabora todo el pueblo, el Club de la Juventud, la Asociación de Mujeres Sadurixa… La hacemos con mucha ilusión".
La jornada en la que no pueden faltar las rosas, ha comenzado por la bendición del término por parte del párroco, y la misa en la ermita. A media mañana, se ha podido degustar lugar un vermut popular previo a la comida que ha corrido a cargo del Club de la Juventud de la localidad.
Más de 160 raciones y una paella cocinada in situ
El Club de la Juventud han sido los encargados de coordinar los detalles logísticos de la comida, que ha sido servida a partir de las dos del mediodía. Según Mireia Aznar, miembro del Club, se han repartido alrededor de 160 raciones: "Nos encargamos del catering y del vermut, mientras que Sadurixa se encarga de los actos más litúrgicos y de la ermita. Hemos vendido unos 160 tickets para la comida y luego, por la tarde, organizamos juegos tradicionales".
La paella, preparada junto a la ermita, ha llegado de la mano de Josep Maria, cocinero de «La cuina de la Lore», procedente de Corbera d’Ebre. "Hoy hacemos paella mixta, con ingredientes del territorio: costilla, pollo, galera... y un buen arroz del Delta. Son unos 17 kilos de arroz para más de 150 personas", detalla mientras remueve el caldo aún humeante, cuyo irresistible aroma, presagia un mejor sabor.
"Siempre cocinamos como dice José Mota: un puñado de más", bromea, invitando al tiempo a quienes se acerquen, a probar el resultado de su excelente trabajo.
Juegos y ambiente familiar para cerrar la jornada
Por la tarde, los miembros de las cuadrillas, muchas de ellas formadas por jóvenes que regresan al pueblo para esta fecha, han participado de manera entusiasta en las diferentes actividades preparadas. Uno de ellos es Carlos, quien acude cada año a la celebración, siempre y cuando el trabajo se lo permite:
"Desde que tengo uso de razón vengo con mis padres. Ahora venimos el fin de semana y nos reunimos todos aquí. El pueblo se queda vacío porque está todo el mundo en la ermita", afirma.
Tras la comida, los juegos tradicionales han tomado el relevo, haciendo las delicias de grandes y pequeños: la carrera del huevo con cuchara, el juego del pañuelo o el de estirar la cuerda, en los que prácticamente todos los presentes han participado, convirtiendo la jornada en una de las más esperadas por la población, manteniendo animado el ambiente toda la jornada
La Fiesta de la Rosa se celebra cada año en el mes de mayo y es una de las citas más esperadas en el calendario festivo de Mazaleón.


















