40 días separan el Miércoles de Ceniza y el Domingo de Ramos. Es el tiempo para prepararse para la llegada de la Semana Santa, pero también para preparar todo lo necesario: sacar las túnicas del armario, asistir a los ensayos y, lo más importante, afinar los tambores. Bien lo saben el centenar de alumnos de la Escuela del Tambor de Alcañiz, muchos de ellos niños, que esta tarde han terminado su formación y han podido demostrar los conocimientos adquiridos —en muchos casos recordados del año anterior-.
Mayores y pequeños han desfilado desde el Mercado de Abastos hasta la subida de la Iglesia, que sigue ejerciendo de escenario ante las obras en el edificio de la Lonja. Padres y abuelos en su mayoría, observaban con orgullo cómo la tradición de la Semana Santa tiene el relevo generacional más que garantizado en la capital bajoaragonesa. La temperatura agradable ha propiciado el lleno total de la plaza donde se han ido sucediendo los toques
«Cada año la acogida es mejor, el primer día ya teníamos más de 50 niños», explica Eduardo Bardavío, uno de los profesores de la escuela que este año ha tenido más de 170 adultos. «Cada vez tenemos a más adultos que se compran un tambor y quieren aprender a tocarlo, para ellos también hay sitio», añade
El encuentro de tambores de este miércoles sirve como ensayo general de las procesiones que en poco más de un mes volverán a llenar las calles de túnicas azules y terceroles. Además, será a partir de mañana cuando den también comienzo los ensayos de las bandas de las hermandades y cofradías. Mientras tanto, para los que no hayan tenido suficiente, este domingo se celebrará el tradicional encuentro en el Monumento al Tambor, con vistas privilegiadas a la estanca y almuerzo popular para quienes salgan a tocar.
Miércoles de Ceniza en Alcañiz. / M.M.R.
La villa minera vuelve a resonar
El redoble de los tambores y bombos también ha vuelto a resonar en la plaza de la Iglesia de Andorra en este Miércoles de Ceniza, después de un año de silencio. La jornada, que ya marca el punto de inflexión para la cuenta atrás de la Semana Santa andorrana, ha estado marcada por una misa en la que se bendijo el nuevo estandarte que representará a la Cofradía del Cristo de los Tambores y Bombos.
La nueva insignia sustituye a la anterior tras años y años de uso y varias intervenciones destinadas a frenar su deterioro. Este desgaste ha hecho necesario el relevo de un símbolo que acompaña a los tambores y bombos del municipio en cada cita señalada del calendario cofrade y que por primera vez se ha renovado. El acto sirvió como punto de partida a unas semanas intensas en las que los grupos llevan tiempo ensayando desde principios de año de cara a las procesiones.
Tras la ceremonia religiosa, los tambores y bombos salieron a la plaza para interpretar los toques que distinguen a la localidad dentro de la Ruta del Tambor y Bombo. Los más pequeños fueron los que destacaron sin dejar de tocar sus tambores y bombos con nervios e ilusión, siempre pendientes del maestro del tambor Aitor Pes, presidente de la cofradía y quien llevaba la orden de los toques. Los vecinos y vecinas de Andorra llenaron la plaza de la Iglesia admirando con atención el regreso de un sonido que anuncia la llegada de una de las épocas más importantes para Andorra.
Instantes del Miércoles de Ceniza en Andorra. / S.C.
En Alcorisa la cantera también toca
En el caso de Alcorisa, a la salida de la tradicional misa, han sido los más pequeños los que han demostrado sus dotes con los palillos. Bien formados y con la correa morada del municipio, los niños del pueblo han tocado sus tambores a las puertas de la iglesia.
Miércoles de Ceniza en Alcorisa./ AYTO
































