Cada 15 de octubre, el Día Internacional de las Mujeres Rurales recuerda la lucha constante de quienes, alejadas de las grandes urbes, sostienen el desarrollo y la supervivencia de los pueblos. Este año, la celebración en Binéfar (Huesca) ha vuelto a poner en evidencia los desafíos que afrontan estas mujeres, particularmente en Aragón, donde el Estatuto de las Mujeres Rurales sigue estancado en el ámbito político, pese al consenso logrado en la legislatura anterior. La necesidad de aprobar este marco legal es urgente para un colectivo que, aunque motor del desarrollo rural, continúa enfrentando barreras como la precariedad laboral, la falta de servicios y la brecha digital.
Desde la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR) Aragón, su presidenta, Carolina Llaquet, ha sido una de las voces más críticas con la demora en la tramitación del estatuto. Llaquet recuerda que el proyecto de ley caducó, lo que implica que ahora debe retomarse desde cero. «Lo único que nos falta ahora es voluntad política. Necesitamos que el Gobierno de Aragón comience la tramitación cuanto antes para que no ocurra como en la anterior legislatura», denuncia. En su discurso, la presidenta de FADEMUR insiste en que este estatuto no solo garantiza los derechos de las mujeres rurales, sino que también es clave para combatir la despoblación. Según Llaquet, se necesita un marco normativo que facilite el empleo femenino, el emprendimiento y el acceso a servicios básicos como guarderías o centros de salud.
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El estatuto que se resiste a ver la luz
El proyecto de ley para el Estatuto de las Mujeres Rurales no es nuevo. En 2021 se presentó con amplio respaldo político y social. Sin embargo, por diversas circunstancias, nunca llegó a aprobarse. Tras el cambio de gobierno, FADEMUR impulsó nuevamente las negociaciones, logrando que en septiembre de 2024 las Cortes de Aragón aprobaran dos proposiciones no de ley que instan al Gobierno a retomar la tramitación. «Es fundamental dotar a las mujeres rurales de un marco legal que las proteja y garantice su participación en la toma de decisiones», argumenta Llaquet. La presidenta de FADEMUR también destaca que este estatuto supondría un avance en materia de igualdad y en la revitalización de zonas despobladas.
A pesar del apoyo generalizado, la tramitación ha vuelto a quedar en punto muerto. Llaquet recalca que es imprescindible garantizar por ley la representación femenina en los órganos de gobierno, especialmente en sectores como el agroalimentario, donde la presencia de mujeres es «prácticamente nula». FADEMUR lleva dos décadas luchando por los derechos de las mujeres en el medio rural, impulsando iniciativas como la ley de titularidad compartida de explotaciones agrarias o la creación del Observatorio de Violencia de Género en el medio rural.







