Alcañiz vivió ayer el día grande de sus fiestas con una mañana marcada por la romería al Santuario de Pueyos.
Cientos de personas completaron el recorrido que partió a las ocho de la mañana desde la plaza de España con el desayuno que desde hace décadas ofrece el Cachirulo. Con las fuerzas recargadas para mitigar el madrugón, los alcañizanos, la comparsa de gigantes y cabezudos, autoridades y reinas de fiestas iniciaron el ascenso.
En apenas una hora el grueso de la comitiva llegó hasta el santuario donde comenzó una ofrenda de flores y de frutos que llevaron muchos de los vecinos ataviados con el traje regional. "Es impresionante, hoy es un día en el que los alcañizanos nos sentimos orgullosos de serlo y demostramos, año tras año, que nuestras tradiciones están muy vivas", dijo el alcalde, Juan Carlos Gracia.

El de ayer fue un día marcado por el sentimiento de armonía, de unión y de pertenencia a un pueblo. Para muchos supuso el regreso a casa y el reencuentro con los suyos. Para otros, el día en el que empezar a mostrar a sus hijos dónde tienen sus raíces. Entre los asistentes destacó la presencia de un alto número de niños de corta edad que, vestidos con su traje, se tomaron la foto de rigor con la patrona.
La hermandad se trasladó, una vez terminada a la misa, al otro lado del santuario, a la zona de arbolado. Allí, cientos de alcañizanos desplegaron sus mesas, sillas, fogones y demás utensilios para disfrutar de suculentos almuerzos. Más de una cuadrilla alargó la jornada hasta más allá de la hora de comer.

Honores al Santo Ángel Custodio
Si ayer se rindieron honores a la patrona, la jornada dominical también tendrá nombre propio. Por la mañana se celebrará la misa y la procesión en honor al Santo Ángel Custodio, patrón de la capital bajoaragonesa. Los actos de fiestas continúan y se prolongarán hasta el miércoles.
El desfile de carrozas, otro momento muy esperado, saldrá mañana a las ocho de la tarde.
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