Cada primavera, desde hace tres años, la música de cámara se cuela entre las plantas de Agrojardín en Alcañiz con el propósito de «sacar una sonrisa» a personas con discapacidad. Este jueves 16 de abril fue el día señalado en el calendario de 2024. Una veintena de alumnos del Conservatorio Profesional de Música, junto a sus profesores, deleitaron los oídos de los presentes con una audición de una hora bajo una carpa impregnada del color y el olor de las flores. En la primera fila estaba Jorge, sobrino de Javier Carela (propietario del vivero), junto a otros jóvenes que sufren «gran discapacidad», acompañados de sus familiares. Más atrás, completaban las sillas los seres queridos de los pequeños músicos. En total, más de 80 asistentes que disfrutaron de una velada inolvidable.
«Mi cuñada, que además es administrativa en la empresa, tiene un hijo con gran discapacidad, Jorge. En la familia tienen un gran amor por la música, de hecho, sus dos hermanas han estado en el Conservatorio. Así que se nos ocurrió esta idea para sacarle esa sonrisa a Jorge que la música le proporciona y a su vez hacer extensible esta iniciativa para llegar a más personas con discapacidad. En muchos casos, están con sus sentidos muy atentos a las cosas más simples, como pueden ser sonidos, y el que se les dibuje una sonrisa en la cara por esta percepción tan especial que tienen es algo que a nosotros nos alegra el corazón», explica Carela sobre el origen de este evento «doméstico» que ha celebrado su tercera edición y que no busca convertirse en multitudinario, pero sí seguir repitiéndose muchos más años.
Dos días antes de esta audición de primavera, se organiza el espacio con un pequeño escenario a ras del suelo, sillas y un decorado con las propias plantas de temporada del vivero. Por otro lado, el departamento de Agrupaciones Artísticas del Conservatorio de Alcañiz, integrado por unos 115 alumnos, ofrece con antelación la participación en este acto. Una veintena de estudiantes con un nivel medio-alto preparan un repertorio muy variado de una hora que, en esta ocasión, fue desde el clasicismo hasta Piazzolla, moderno, pasando por Beethoven. También se interpretaron temas muy populares en la actualidad como Pefect de Ed Sheeran (2017) o la banda sonora de Piratas del Caribe de Hans Zimmer.
Sonó un acordeón solo; dos dúos de guitarras; un dúo de acordeón y guitarra; un trío de clarinete, violonchelo y piano; un ensemble de violonchelos; un trío de saxo, violín y clarinete; y un quinteto de tangos con violonchelo, acordeón, violín, contrabajo y piano. «Cada trimestre hay audiciones de música de cámara. El curso es un continuo movimiento de conciertos porque el músico lo que quiere es mostrar su arte y estar en contacto con el público», detalla Francisco Castillo, director del Conservatorio de Alcañiz.
Asimismo, Castillo recuerda que cuando desde Agrojardín se pusieron en contacto con ellos no dudaron en aceptar ya que «la música es terapia y más en un entorno como es el vivero». «Este espacio es privilegiado por su ambiente natural, el olor de las plantas, el sonido natural de los pajaritos e incluso del gallo. Además, tal y como está organizado con la carpa principal y las lonas inferiores hace que el sonido de manera acústica se quede dentro y no se pierda», describe Castillo.
















Magnífica iniciativa