Nacho Herrero logra una decimocuarta posición en el Chatarras Raid, una travesía en la que se recorre el territorio marroquí durante seis días con un vehículo de entre 20 y 25 años de antigüedad. A bordo de un Suzuki Jimny del año 1998, y junto a su compañero David Sancho, el piloto alcañizano completó por primera vez un recorrido formado por pistas, rocas y dunas del 1 al 7 de noviembre. Entre la ida, las etapas del raid y el regreso a España, sumó casi 5.000 kilómetros.
La solidaridad por encima de todo
El Chatarras Raid es un evento de rally no competitivo y tiene un gran componente solidario. Herrero y su equipo donaron diez kilos de alimentos en Conil de la Frontera para el Banco de España, y una vez en Marruecos, trabajaron con una asociación benéfica cuyo objetivo es proporcionar material escolar. «Nos pedían principalmente bicicletas para que los niños de entre cinco y quince años puedan ir a los colegios desde las aldeas», afirma Herrero.
Para él, este rally aparte de ser una aventura, ha sido una experiencia muy bonita e inolvidable, e incluso la define como la mejor de su vida. «Hemos podido conocer un país entero, una cultura diferente y ha sido todavía más especial debido a la importante causa solidaria», asegura emocionado.
Una aventura llena de incertidumbre
Herrero ya tenía entre ceja y ceja este rally solidario desde hace un año, ya que África era un destino que les seducía mucho tanto a él como a su compañero Sancho. «Para ir en avión como van todos los turistas, decidimos que la mejor manera de recorrer el continente es con un coche de más de 25 años», argumenta. Al no ser un evento competitivo, el ganador es el que menos kilómetros hace y los participantes no compiten a contrarreloj, lo que permite poder parar en sitios turísticos y a la vez remotos.
Pese al temor inicial a que el coche pudiera fallar, el vehículo respondió a la perfección: «Llegar a casa fue el mayor trofeo, y por suerte el coche no dio ningún problema». Pese a que el objetivo era acabar, la incertidumbre estuvo presente una vez también finalizada la carrera: «Nos sorprendió acabar en la decimocuarta posición de 166 coches, no sabíamos ni si íbamos a entrar en el top 50».
La buena organización y convivencia, presentes en el desierto
Además de estar contento con su resultado en el rally, Herrero alaba la buena organización del evento: «Había más de 30 personas entre sanitarios, mecánicos, y asistentes, que ayudaban a remolcar a la gente que se atascaba». Otra de las cualidades que destaca de su experiencia en Marruecos es la coordinación de los organizadores: «Cada noche dormíamos en un campamento diferente, que lo montaban y lo desmontaban el mismo día, y teníamos servicios de desayuno y de cena, además de agua caliente».
Con 250 coches inscritos de toda España, la convivencia fue otro de los grandes valores del raid. «Ayudabas a gente atascada y otros te ayudaban a ti. Hicimos amigos de Ibiza, Canarias o Galicia y estuvimos muy unidos porque a todos los que vamos ahí nos gusta la aventura», destaca Herrero.
Marruecos espera a Herrero para una próxima aventura
Herrero asegura que su intención es repetir este rally de aquí a un año o dos. «En lugar de ir con un todoterreno como en esta ocasión, iremos con un coche más antiguo para ver la cara del sufrimiento, donde hay que tirar de pala para salir de la arena», concluye.








Muy bueno eso de «donaron diez kilos de alimentos en Conil de la Frontera para el Banco de España,» y con el «Banco de España» en negrita por si se te habia pasado desapercibido el detalle.