Capitán, "¡más rápido!". Los gritos de emoción de los niños han inundado el Mar de Aragón de Caspe durante la mañana de este sábado, en la lancha motora que ha recorrido algunas partes del embalse, cercanas a la presa del Dique. El paseo se ha enmarcado en el programa de actividades organizado por el club náutico caspolino en honor a la Virgen del Carmen, patrona de los marineros.
Los más pequeños no han podido llevar el timón de un barco, pero sí que han demostrado su destreza en la tabla de bigsup, donde hasta diez personas podían subirse y remar juntas, en la zona del embarcadero. Los chapuzones han estado asegurados en una mañana donde el sol ha incidido con fuerza. La brisa a orillas del embalse ha mitigado levemente el calor, pero ha impedido que salieran también los kayaks, ya que el aire podía llevarlos aguas abajo con facilidad.
Ancla de Oro para el alma de la fiesta
Por la tarde, el embalse ha sido también testigo de los actos en honor de la Virgen del Carmen. La misa en la ermita de Pescadores ha sido la primera parada. Los presentes han estado acompañados por Los Goliardos durante la procesión posterior hasta el embarcadero, donde se ha cantado la salve marinera y se ha entregado el Ancla de Oro a la Orquesta Royal, quienes han participado en esta fiesta desde hace innumerables años.
El presidente del club, Octavio Fontoba, ha hecho entrega del reconocimiento con la misma emoción que ha sido recibida por parte de los cuatro integrantes del grupo. Santi Buisán, uno de los integrantes, ha recordado en su discurso a todos aquellos miembros que han fallecido y ha hecho mención también a todos los presentes. Para ellos ha sido una sorpresa y han asegurado que es un placer "volver porque siempre nos habéis tratado con mucho cariño, sois el mejor público", ha destacado María Isabel Castro.
Bendición sobre las aguas
Los actos han continuado pero sobre las aguas caspolinas con la procesión de la Virgen del Carmen y la bendición de embarcaciones. Una decena de barcas, repletas de familias y amigos que se han sumado a esta festividad, han recorrido el embalse con parada final junto al embarcadero para recibir la protección divina de la mano del párroco local Erwin Peña, apoyado por el capitán de la embarcación, Eduardo Catalán, quien ha refrescado a los asistentes con algún que otro cubo de agua. Además, se ha lanzado un ramo de flores al embalse en honor a los difuntos.
El ambiente en el club náutico continúa con la puesta del sol y los socios van a disfrutar de una cena popular y la noche continuará de la mano de la Orquesta Royal. El espectáculo de fuegos artificiales desde dentro del embalse culminará una jornada llena de emoción, en especial, para los que la navegación es parte de su ADN.
Momentos de los distintos actos celebrados./ S.F.




























