Aunque el cielo no acompañó del todo, los alcañizanos no dejaron pasar la oportunidad de disfrutar este domingo de una mañana cargada de un gran significado espiritual. La música de los dulzaineros acompañada de bebidas y pasta fue el contexto ideal para disfrutar del equinoccio de la ermita vieja de Pueyos en Alcañiz. Con la entrada del otoño, el sol ilumina varios días seguidos el rostro de la imagen, un fenómeno que se repite en verano con la virgen del santuario.
Carlos Andreu, concejal de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Alcañiz, compartió sus impresiones sobre el evento. «Parecía que iba a salir el sol, pero al final, en el último momento, cuando justo iba a tocar la cara de la Virgen, se ha nublado», explicó Andreu, refiriéndose al esperado fenómeno lumínico. A pesar de que las nubes impidieron ver el momento culminante, el concejal destacó que «se ha visto un poco, se ha visto el movimiento, el haz de luz que va por el óculo, nos ha dejado ver lo que es el proceso».
La respuesta de la ciudadanía fue muy positiva. «La gente ha respondido. A estas cosas les gusta mucho venir», señaló Andreu. «Vamos a patronar Alcañiz. Estamos creando identidad. Yo creo que hay gente que incluso desconoce que está esta ermita», añadió, subrayando la importancia de dar a conocer el patrimonio local. El concejal destacó también que muchos conocen la ermita de la Virgen de los Pueyos, pero no saben que, más adelante, se encuentra otra: «Es la ermita primogénita, la primera que se hizo aquí, en el siglo XIII».
En el marco de estas acciones de difusión del patrimonio, se presentó un recortable de la ermita. «Forma parte de una serie de recortables que hemos empezado ya en esta legislatura», explicó Andreu. El objetivo es claro: dar a conocer el patrimonio de forma diferente, fomentando el trabajo manual en un mundo cada vez más digital. «Hacer algo de papel y analógico es diferente», concluyó.










