El sector valora los datos como «positivos» y cree que hay «más visitantes que el año pasado»
El puente de agosto ha llenado de vida los pueblos del Bajo Aragón Histórico. Calles y plazas han sido testigos de un ir y venir constante de turistas que ha acabado desembocando en terrazas a rebosar y alojamientos prácticamente llenos. Los datos de ocupación en el territorio rondan el 85% y el balance del sector es «positivo», aunque a modo de comparativa el año pasado las pernoctaciones fueron de prácticamente el 100%. No obstante y pese al marcado descenso de 15 puntos porcentuales, se da la paradoja de que los hosteleros consideran que las cifras son mejores que las de 2018. ¿Por qué? Porque existe una oferta mayor.
«Ha habido un aumento de plazas. Ahora hay más casas rurales y más pisos de uso turístico que se están llevando una parte del sector. Estamos contentos porque, aunque el porcentaje de ocupación sea menor, pensamos que hay más personas que el año pasado», explica Jesús Marco, presidente de la Federación Aragonesa de Alojamientos de Turismo Rural.
«Hay más casas rurales y más pisos de uso turístico. Estamos contentos porque, aunque el porcentaje de ocupación sea menor, pensamos que hay más personas que el año pasado» | Jesús Marco, pte. Federación Aragonesa de Alojamientos de Turismo Rural
También satisfechos se muestran desde la Asociación Turismo Bajo Aragón, que califica los resultados del puente como «buenos» y cifra la ocupación media en un 83,3%, en consonancia con años anteriores. Este porcentaje es algo inferior en Alcañiz ya que, como apuntan desde el sector, la fecha clave coincide con los eventos de Motorland y no con el verano. «Por el contrario, gran parte de los establecimientos del resto de pueblos han colgado el cartel de completo», destaca Nieves Ballestero, gerente de la asociación, que cree que los visitantes llegan atraídos por tres motivos fundamentalmente: las fiestas de los pueblos; los recursos culturales y naturales; y la vuelta a «casa» de quienes tuvieron que emigrar por motivos laborales o familiares y no viven aquí durante el año.
Además de para la restauración el 15 de agosto también es importante para los guías turísticos. La empresa Turismo Matarraña, con sede en Valderrobres y Alcañiz, valora el puente como «potente» aunque incide en que se ha trabajado «lo mismo que el año pasado». Su gerente, Luis Serrat, se muestra satisfecho y recuerda que el turismo en el territorio se ha desestacionalizado. «Hace cinco o seis años en agosto siempre había un montón de gente pero ahora el impacto se alarga durante todo el año. La zona se ha consolidado como destino y, salvo en enero y febrero, hay gente todo el año», manifiesta.
Por su parte, el Balneario de Ariño se erige como punto clave en la comarca de Andorra- Sierra de Arcos y durante el puente no ha habido ni una sola cama libre. Tanto el hotel como el centro termal han estado a rebosar y la situación es similar para lo que queda de mes, dado que los porcentajes de ocupación ya son elevados. Además, el puente y el verano traen consigo un cambio en el cliente habitual: los termalistas pasan a suponer solo un 50% y la otra mitad de visitantes son parejas o familias que buscan desconectar en un entorno diferente. Entre las experiencias más solicitadas destaca el llamado «Balneanight», que ofrece un circuito termal de 80 minutos nocturno, cena fría y un mojito por 30 euros.
El turismo de naturaleza, en auge
Si en algo coinciden los miembros del sector es en el repunte del interés por todo aquello vinculado a la naturaleza. Rutas senderistas, pozas y zonas de baño natural, cuevas o actividades fuera de los núcleos urbanos ganan cada vez más peso. Estas opciones, por lo general gratuitas o con un coste económico muy bajo, convierten al Bajo Aragón Histórico en un destino idóneo muy valorado por los turistas. Así, la recién estrenada tirolina de Fuentespalda o la Cueva del Agua son dos de las alternativas que más han solicitado los visitantes durante el puente festivo.
Este aumento del interés por la naturaleza está repercutiendo directamente en las cifras vinculadas al turismo rural, que cada vez gana más adeptos frente a la opción tradicional de «sol y playa». El sector es consciente de ello y trabaja para competir en la medida posible con el turismo de costa. «Nuestros propietarios están ofertando unos niveles de calidad y de atención altísimos, además de un montón de actividades para quienes nos visiten. Todo eso atrae personas y crea unos códigos de satisfacción muy altos cuando hablan de Aragón que, a día de hoy, es la segunda autonomía en intención de reservas en toda España», destaca Jesús Marco.
El perfil del visitante
Familias con niños y grupos de amigos se desmarcan como el perfil tipo del turista veraniego en el territorio. También hay, aunque en menor medida, jubilados o parejas jóvenes que aprovechan el puente para conocer nuestros pueblos. Todos estos grupos buscan otro tipo de turismo alejado del convencional, más sosegado y que trata de evitar las masificaciones propias de estas fechas.
Por lo general, los visitantes proceden de las provincias limítrofes aunque también de puntos más alejados como Madrid o el País Vasco, que en este caso utilizan el Bajo Aragón Histórico como punto de paso en su periplo hacia la playa. «La cercanía con el arco Mediterráneo es muy importante. Por muy poco dinero, la gente se puede desplazar y hacer noche en un entorno distinto», explica el presidente de la Federación Aragonesa de Alojamientos de Turismo Rural.







