Las carreras de resistencia tienen una norma no escrita: cualquier detalle puede cambiarlo todo. Pablo Anós lo sabe bien. El piloto caspolino de quads viene de vivir las dos caras del motor prácticamente en cuestión de días. De pelear por todo en la Copa de España a sufrir una carrera marcada por las averías mecánicas. Y de ahí, apenas una semana después, volver a subirse al podio.
El deportista del Bajo Aragón afrontó hace unas semanas la segunda prueba de la Copa de España de Resistencia junto a su compañero Galle con la intención de dar continuidad a las buenas sensaciones mostradas en el estreno del campeonato, donde arrancaron la temporada con una brillante segunda posición.
Pero esta vez tocó cruzarse con la cara más amarga de la competición. La cita disputada en Burgos comenzó torcida prácticamente desde el primer momento. «Ya en la vuelta de calentamiento tuvimos problemas con un quad, con la caja de cambios, y fue imposible arreglarlo», explica el propio Anós.
El problema mecánico obligó al equipo a competir únicamente con un vehículo, una situación que terminó condicionando toda la estrategia de carrera. Paradas más largas. Mayor desgaste. Y una desventaja imposible de compensar. «Ha sido una carrera para olvidar y para aprender», reconoce el piloto caspolino.
No era además la primera vez que la mecánica les jugaba una mala pasada esta temporada. Ya en la primera cita del campeonato un contratiempo similar les privó de pelear por la victoria. «Tenemos que ir más preparados mecánicamente para evitar estos problemas», admite.
Reacción inmediata en Peñalba
Pero el motor tiene algo especial. Siempre ofrece una nueva oportunidad. Y Pablo Anós no tardó demasiado en encontrarla. Apenas una semana después de Burgos llegó Peñalba. Una prueba de dos horas de resistencia que inicialmente aparecía como una jornada más de entrenamiento. Acabó convirtiéndose en mucho más.

El piloto del Bajo Aragón afrontó esta carrera en solitario y terminó subiendo al podio con una brillante tercera posición. «Empecé tranquilo para ver cómo me encontraba. Conforme iba pasando el tiempo cada vez me veía mejor, iba adelantando pilotos y acercándome a los de arriba», explica. La remontada fue constante. De menos a más. Hasta terminar peleando por posiciones delanteras.
«Por una vuelta nos quedamos cerca del segundo puesto, pero muy contento», asegura. Y todo ello en una disciplina completamente diferente a las grandes pruebas de resistencia que acostumbra a disputar. Aquí no había relevos. No había descanso. Solo piloto, quad y resistencia física. «Tienes que gestionar mucho más las fuerzas. En carreras largas de seis horas puedes jugar más con los tiempos. Aquí vas prácticamente al máximo», resume.
El objetivo sigue intacto
Pese al golpe sufrido en Burgos, la Copa de España continúa. Todavía quedan dos pruebas más por delante. Una de ellas volverá precisamente a Peñalba durante el mes de noviembre. La otra llegará en Girona.
Y ahí aparece la oportunidad de volver a engancharse a las posiciones delanteras. Especialmente en un circuito como Peñalba. «La verdad es que es un recorrido que se adapta muy bien a nuestra forma de pilotar», explica. Aunque en resistencia nadie se fía. «Puede pasar cualquier cosa», reconoce.
Más allá del campeonato nacional, Anós tampoco descarta ampliar horizontes a final de temporada. Galicia aparece sobre el mapa. «Nos han hablado muy bien de las carreras allí. Hay mucha afición, grandes pilotos y también viene gente de Portugal», apunta.
Pero antes queda lo importante. Volver a competir. Volver a pelear. Y volver a demostrar que en el motor, como ya ha aprendido Pablo Anós este año, una mala carrera nunca marca una temporada.









