¿Cómo fueron tus inicios en los Scouts?
El inicio fue genial. Empecé muy niño, como Lovato, que en su momento era el grupo más pequeño. Cuando eres tan joven, solo piensas en disfrutar las actividades y el campamento. Tuve la suerte de que mi grupo de amigos también se involucró mucho y acabamos siendo monitores. Ya llevo unos 7 años de monitor y este verano he tomado el relevo como coordinador.
¿Cuáles son las principales tareas que realizas ahora en tu día a día como coordinador de la asociación?
Antes de empezar sabía que ser coordinador requería realizar muchas tareas, pero me he dado cuenta de que son todavía más. Sobre todo, me encargo de la organización del grupo y de que las actividades estén bien planificadas. Al final, sí que es verdad que cada uno de los monitores está repartido en una de las sesiones del grupo y son muy dependientes. Además, me encargo del tema burocrático, tener al día cualquier tipo de permisos y papeles que hay que presentar.
¿Tienes algún momento que recuerdes con especial cariño?
La verdad que han sido muchos momentos. Creo que, sin duda, los que más marcan tienen lugar durante el campamento. Piensa que estamos allí dos semanas desconectando un poco de todo. No sabría elegir una sola anécdota. Mis últimos años educando antes de ser monitor también los recuerdo con mucho cariño porque éramos un grupo bastante pequeño, todos muy amigos, pero sin esa responsabilidad que tiene ser monitor.
¿Cómo consigues compaginar tu vida laboral con tu cargo como coordinador de los Scouts?
Estudié ingeniería mecánica y ahora estoy trabajando en Zaragoza. Al fin y al cabo, es un hándicap porque el grupo está aquí y muchas veces debo viajar hasta Alcañiz. Ahora que hay más responsabilidades como coordinador, termino de trabajar, llego a casa y siempre hay que hablar con alguien o pedir algún papel. Después de trabajar, muchas veces me toca hacer algo, y los viernes cuando termino de trabajar, me vuelvo aquí. Para algunos será un sacrificio, pero yo lo hago encantado porque me gusta mucho estar por Alcañiz.
¿Con cuántos socios contáis hoy los Scouts?
Ahora somos un montón. Contando colaboradores, niños y monitores, estamos hablando de 251 personas.
Tantos años en los Scouts, ¿qué es lo que te aporta y hace que continúes?
Creo que una de las cosas que más me llena es que siento que estoy aportando algo a todos los chicos que vienen a los Scouts y también a mi pueblo. Al final, es un movimiento educativo y muchas de las actividades que realizamos tienen un enfoque: inculcar valores a todos los niños y jóvenes. Me gusta mucho poder participar en estas actividades para contribuir con nuestro pueblo. Ahora, en la campaña de Navidad, salimos en la cabalgata y también realizaremos una actividad en conjunto con la protectora de animales o con la con la residencia de ancianos.
Los Scouts son una asociación que lleva bastante tiempo. ¿Cuál crees que es el motivo de que continúen apuntándose más niños?
Una de las ventajas que tenemos aquí el grupo de Alcañiz es que, al ser un pueblo, el boca a boca funciona muy bien. Si la gente que ha estado ya se lo ha pasado bien, ha disfrutado, se lo comenta a los amigos. Sobre todo, cuando se van haciendo más mayores tenemos incorporaciones nuevas. Pero eso, al estar en un pueblo, ese boca a boca, se hace mucho más fácil que en otros que están en ciudades más grandes.
¿Cómo animarías a los jóvenes o personas interesadas a participar en los Scouts?
Somos un grupo que desarrolla actividades durante todo el año, entretenimiento no les va a faltar. Se apunta gente de todo el pueblo, de todas edades, por lo que van a estar siempre súper acompañados. Los monitores trabajamos mucho para lograr que estas actividades sean entretenidas para los chicos y enfocadas a cada edad según sus intereses. Creo que el equipo de monitores trabaja mucho y eso lo ha sabido hacer bien, adaptarse a cada edad y programar actividades que sean atractivas.







