Peñarroya de Tastavins quiere incentivar la prevención de incendios con rodales cortafuegos y la construcción de una balsa que sirva para los medios aéreos de extinción, para la que necesita 400.000 euros. Existe una gran preocupación por el riesgo de incendios, incrementado en los últimos años por el abandono de los rebaños y las labores agrícolas. En el último año, ha desaparecido el 70% de la cabaña ovina y caprina del término municipal y se calcula que la sarna ha reducido a un ínfimo 1% la población de cabras montesas. Hace unos días se celebró una reunión enmarcada dentro del plan de prevención del riesgo de incendios del Matarraña con el APN Javier Escorza; el ingeniero forestal de DGA Carmelo Peralta, el presidente comarcal, Fernando Camps; el alcalde, Ricardo Blanc; y los propietarios de los terrenos en los que se quiere ampliar los cortafuegos.
En la localidad consideran que se debería trabajar en una zona de 300 ó 400 hectáreas entre Peñarroya, Fuentespalda y Monroyo ampliando rodales para bajar la densidad de la masa forestal para prevenir un gran incendio en una zona que se considera «estratégica» para este fin. Para ello se citó en la reunión al medio centenar de propietarios, a los que se les pidió su colaboración para que este proyecto salga adelante. «Nos preocupa mucho porque cuenta con una gran masa forestal y se encuentra muy cerca del pueblo», afirma el alcalde.
Blanc se muestra optimista: «tenemos la suerte de que aquí hay una empresa forestal que trabaja bien. Ya hemos visto los resultados tanto en Valderrobres como en alguna finca de Monroyo y alrededores, y en los cortafuegos también han sido ellos los que han colaborado en llevarse el material. Soy optimista y quiero pensar que va a salir adelante en un espacio breve de tiempo. Calculo que en un año o año y medio algunas de esas fincas o la gran parte van a intentar llevar a cabo sus labores».
El Ayuntamiento, en la medida de sus posibilidades económicas, ya ha ido adoptando acciones en los últimos años como alquilar alguna finca colindante con el casco urbano para mantenerla limpia y en condiciones para que en caso de producirse un fuego, que no se acercara demasiado al pueblo o estuviese en las mejores condiciones para poder apagarlo.
Además, este año también han cedido una de las naves del polígono para que el Gobierno de Aragón guarde su autobomba y el personal esté en «condiciones dignas» y así asegurar que no se vayan del municipio. El Consistorio también elaboró el año pasado el proyecto para la construcción de una balsa antiincendios de 1.800.000 litros al lado de la de San Miquel. «Se denomina de aguas sucias porque aún no están cloradas y no son potables. Se llenaría con la línea que suministra el depósito de las granjas», explica Blanc de un proyecto para el que necesitan financiación de otras administraciones, ya que su precio se eleva a casi los 400.000 euros. El alcalde confía porque desde el Instituto Aragonés del Agua le trasladaron que podrían financiar gran parte del coste.
La balsa se construiría de hormigón debido a que, por sus dimensiones, no podría ser de chapa como se optó en Fórnoles, porque no cabría. «Son terrenos abruptos y también tenemos la problemática de que las balsas de esta zona se llenan de las fuentes y, aunque este año ha llovido, hemos estado mucho tiempo con bajísimos niveles y tenía que ser el camión de extinción el que las llenara, con el coste que supone y las labores que debe hacer el conductor hasta llegar hasta ellas. Para acceder hay que pasar por dentro de la localidad y en verano es cuando más problemas tenemos para circular con el aumento de los coches». Con la nueva esto ya no pasaría porque se ha proyectado en otra zona. Contará con dos hidrantes para cargar camiones y la parte de arriba descubierta para los helicópteros.
La balsa también podría apoyar a los dos depósitos de agua con los que cuenta Peñarroya en caso de rotura de las bombas o de una sequía prolongada. Además ahora en uno de ellos se ha detectado una pequeña avería que se debe solucionar. «Nos preocupa cómo vamos a suministrar agua a las granjas el día que estemos arreglando ese depósito».










El camino se hace al andar, una muy buena iniciativa para proteger todo el patrimonio forestal.