La sobremesa del VI Curso de Periodismo Especializado de Alcañiz la puso Mónica Escudero (coordinadora de El Comidista en El País), Lakshmi Aguirre (escritora gastronómica, freelance y profesora de periodismo gastronómico y narrativo) y Juan Barbacil (director de Barbacil Comunicación y distinción al Mérito Turístico 2023 del Gobierno de Aragón). La ponencia 'Periodismo Gastro. Menú para alimentar el alma', moderada por Gema Romero, afrontó los retos a los que se enfrenta hoy en día el periodismo gastronómico.
Uno de ellos es en qué forma se adaptará el sector a las nuevas tendencias, como los influencers. Tanto Aguirre como Escudero coincidieron en que la comida "da voz para contarlo todo" y revindicaron el valor del periodismo gastronómico que "informa, ayuda al lector, reflexiona, reivindica, conserva las tradiciones culinarias, recupera recetas, productos y variedades tradicionales, visibiliza a pequeños productores artesanos y pone rostro a personas que trabajan por conservar especies". Respecto al papel educacional de esta profesión, Aguirre reivindicó la importancia de escribir sobre nutrición. "Las familias humildes son las que están abocadas a un tipo de alimentación peor. Tanto por una cuestión económica, como por falta de educación", advirtió.
En esa misma línea, Escudero defendió que el conocimiento culinario "debería ser una enseñanza transversal" ya que, en su opinión, "saber comer con conciencia y cocinar lo básico -hacer un puchero, una tortilla, una ensalada de legumbres...- solo se puede conseguir si se aprende en la escuela, en la familia y en los medios". Asimismo, advirtió de que "muchas de las tradiciones orales ya se han perdido" y que, por ese motivo, "es necesario escribirlas".
Otra de las cuestiones que se abordó fue el error de confundir el periodismo gastronómico con la crítica gastronómica. "Es muy difícil valorar algo cuando está pagado. Yo no acepto invitaciones por sistema, prefiero recomendar los sitios que me han gustado", señaló Escudero, quien subrayó lo difícil que es "evitar el clientelismo" en este sector, porque "no sabes donde empieza lo profesional y acaba lo personal". Asimismo, advirtió del peligro de la publicidad encubierta, algo "muy habitual" y que supone "un verdadero desafío para la profesión". Barbacil añadió que ahora hay cada vez más grupos de restaurantes, apoyados incluso por fondos de inversión, que pueden permitirse comprar "personas, medios y opiniones".
En este sentido, se reflexionó también sobre el futuro de la hostelería, dividida entre restaurantes pequeños que apuestan por regresar a la cocina tradicional y los que son, ante todo, "un lugar estético donde hacerse fotos y donde lo que menos importa es la comida". Escudero defendió que es necesario que el periodismo gastronómico "ponga el foco sobre restaurantes y lugares en los que puedes pagar y darte placeres gastronómicos del día a día". Por su parte, Aguirre agregó que "hay que salir de los mismos restaurantes y los mismos nombres propios, casi siempre masculinos".
Entre los consejos que los ponentes dieron a los estudiantes, Barbacil abogó por "comer, experimentar y leer sobre gastronomía y otros temas". Escudero les instó también a "que prueben, que distingan los sabores y que sepan ver lo pequeño porque sin ello lo grande no existiría". Por su parte, Aguirre puso el acento sobre las dificultades que atraviesa la profesión. "Las redacciones cada vez tienen a menos gente en nómina, y por eso tienes que tener varios trabajos. Necesitas encontrar tu hueco, tu mirada y tu voz", aseguró la periodista destacando la "creatividad" y la "resiliencia" como dos de las facultades que aconseja a las nuevas generaciones.
Mirada desde el humor

Los últimos en pasar por el curso antes de que echara la persiana hasta este viernes a las 9.00 fueron Miguel Almodóvar (periodista gastronómico, sociólogo y escritor) y David Remartínez 'Remartini' (periodista gastronómico y escritor), quienes mantuvieron 'Diálogos de besugos y miradas irreverentes'. La jornada concluyó con un análisis crítico, pero al mismo tiempo distendido y lleno de notas de humor, en torno al sector de la gastronomía.
Ambos reflexionaron sobre cómo el oficio del periodismo especializado ha derivado en el trabajo autónomo, lo que se traduce en colaboraciones en el ámbito de la gastronomía. "No me gusta el término freelance porque suena libertad, y yo como autónomo cotizo la seguridad social. No nos podemos vender a cualquier postor por salir en cualquier sitio. A veces con lo que te pagan no puedes cubrir ni la gasolina hasta el restaurante sobre el que vas escribir", señaló Remartínez. Al igual que hay que defender la profesión, también invitó "a dar valor a lo que comemos". "Nos parecen caros unos berberechos por 12 euros, pero lo pagamos por un gin tonic", ejemplificó.
También Almodóvar confrontó el interés en la información gastronómica frente a la realidad de que "cada vez cocinamos menos porque no queremos, no porque no tengamos tiempo". También invitó a los consumidores a hacerse preguntas sobre el origen de los alimentos que comen y de las empresas que los suministran.







