Bajo la ventana en la que los vecinos de Florentín Barriendos (Caspe, 1899) le recuerdan en sus últimos años de vida, se encuentra ahora la placa conmemorativa que indica que la número 27 de la calle La Muela fue su casa natal. La sobrina de este caspolino, Teresa Gavín, y madre del impulsor de esta iniciativa, Alfredo Grañena, ha destapado la placa, junto a su otra sobrina, Ángeles Dolader; asegurando que "significa mucho" porque "era una persona que valía mucho".
Florentín falleció el 21 de febrero de 1986 en la misma casa que le vio nacer. Ha sido reconocido por sus "hechos heroicos" en el desastre de Annual, en 1921, que le valieron a título póstumo la Cruz Laureada de San Fernando, máxima condecoración militar española. "Nunca contó mucho sobre esa época, fue muy duro para él", ha recordado su sobrina. Otro hecho llamativo que puede dar cuenta de la dimensión de la guerra fue que el caspolino no fue llamado a filas en la Guerra Civil, cuando tenía 35 años. "No era muy mayor para combatir, por lo que puede ser que le impactara mucho", ha valorado Grañena.
El caspolino fue a la guerra con el regimiento de cazadores de Alcántara (Caballería nº 14, 2º Escuadrón), formado por 691 hombres. En el conflicto murieron 624 y tan solo sobrevivieron 67. Florentín fue capturado y sufrió cautiverio, maltratos y privaciones, hasta que fue liberado y pudo regresar.
Socio fundador de La Burreta
Sus vecinos y familiares le recuerdan como una persona muy implicada en el municipio y su desarrollo. Fue uno de los fundadores de la cofradía de La Burreta, siendo el primer Hermano Mayor. También fue cofrade de San Indalecio, ermita ubicada a tan solo dos minutos de su casa, de la que guardó la llave durante años.
Tampoco le temblaron las piernas con más de 75 años, cuando comenzó la primera actuación de remodelación del Castillo. "Los jóvenes se le reían al verle cargar piedras, pero ayudó como uno más", ha apuntado Teresa.
En el acto conmemorativo también han participado varios vecinos del barrio y autoridades locales. Con Alfredo Grañena 'padre' a la guitarra, además, el jotero José Ballabriga ha cantado una copla dedicada al caspolino. La alcaldesa, Ana Jarque, ha agradecido a Grañena su interés e insistencia para hacer realidad este homenaje. Tras un breve café, los presentes han disfrutado de un concierto de guitarra y clarinete, en la ermita de San Indalecio a cargo de los Grañena.
Esta es la segunda placa sufragada por el Ayuntamiento que se coloca en la casa natal de un caspolino ilustre. La primera se inauguró hace más de diez años, en honor a Sebastián Cirac, filólogo, helenista y canónigo español. Para Grañena, impulsar la señalización de personalidades, lugares y hechos relevantes para la historia del municipio es una labor pendiente que debe seguir potenciándose










muchas gracias a la corporación por acoger este acto y financiar esta placa. La familia de Florentín os está muy agradecida.
Gracias también a Sofía, de Ser Caspe, por si interés y gentileza.
Viva San Indalecio.
Emotivo y multitudinario acto. Muchas gracias a todos pero la próxima vez busquen un lugar de mayor capacidad