«Me importa un pepinillo», el segundo libro de Shaila Romero, es una invitación a que las personas regresen a sí mismas, puedan abrazar su verdad sin necesidad de filtros y recuperen ese lugar que a veces parece lejano, pero siempre se necesita. Es un espacio seguro donde uno puede dejarse llevar y sentirse, con un recordatorio de que las personas cargan con mucho más de lo que merecen y que, por fin, es momento de que se pongan en primer lugar.
«Más que un libro, es una experiencia, porque es una recopilación de testimonios de pacientes, de ejercicios prácticos, de vivencias y de por supuesto también lo que he ido aprendiendo a lo largo de todos estos años», explica la autora en Radio La Comarca. Es una excusa perfecta para empezar a vivir desde lo que se siente, mirarse con los ojos que cada uno merece y darse ella misma el espacio y atención que siempre ha esperado que le den los demás.
Por ello, con estas letras, ya disponibles desde el 10 de diciembre, explica que siempre es el momento de caminar con menos miedo y más seguridad, de liberar esas emociones que a veces acompañan a las personas durante tanto tiempo y de las que suele ser tan difíciles escapar. «Este libro habla de esas heridas de abandono, del rechazo, de la humillación, de la injusticia, de la traición, pero de una manera diferente y con humor, porque si al dolor le ponemos un poco de eso a veces lo conseguimos suavizar».
Con su primer libro en solitario, Romero quiso gritar que estaba cansada de la ansiedad con «Ansiedad: estoy hasta los huevos», mientras que con este, detalla, «quiero intentar que cada persona pueda vivir su vida sin miedo al que dirán, porque esas miradas de los otros nos condicionan, nos pueden limitar y hacernos dejar de ser nosotros, nos hacen pequeñitos. Así que, por ello, busco exactamente lo contrario: hacernos grandes».







