Luis Maura (Ciudad Real, 1983) es autor de los libros 'Nido de pájaros' (2019) y 'Niño Santo' (2022), ambos publicados con la editorial Dos Bigotes. Este sábado estuvo en Alcorisa invitado por las AMAS Rurales para participar en los actos del Orgullo LGTBIQ+ en el parque del Lago. Fue uno de los ponentes de la mesa redonda sobre sexilio, situación que vivió en primera persona y que plasmó en su primera novela que va por la cuarta edición. Asegura que escribir le reconcilió con él mismo y con su pueblo, que dejó para marcharse a Madrid. En la capital conoció a Bea Sastre, una de las AMAS Rurales, y quien le invitó a participar en los actos en Alcorisa. No solo aceptó, sino que además hizo de la invitación un fin de semana de turismo para conocer la zona en su primera vez en la provincia de Teruel. Además de escritor, y de hacer sus incursiones en el mundo de la interpretación y la música, es docente y eso le hace estar en contacto estrecho con los más jóvenes. "Al primer comentario homófobo, racista o machista, paro la clase y se habla, no lo dejo pasar", dice.
A Alcorisa se suman otras localidades este viernes 28 se conmemora el Día del Orgullo LGTBIQ+ y en Alcañiz se leerá un manifiesto. Desde el área de Igualdad del Ayuntamiento convocan a toda la ciudadanía a acudir a la plaza de España a las 13.00. Se leerá «un manifiesto reivindicativo», de «respeto y tolerancia entre las personas». Con esta acción, la capital bajoaragonesa cerrará una semana en la que se han proyectado películas en el Palacio Ardid. Ha sido posible porque, en su afán por expandirse fuera de Zaragoza, el XIX Festival Zinentiendo ha incluido a varias poblaciones como sedes. Alcañiz se estrenaba como una de ellas, y las tardes del miércoles y jueves pudieron visionarse varios largos y cortometrajes de la Muestra Internacional de Cine Lésbico, Gai, Trans, Bisexual, Queer e Intersex.
El sexilio ha existido y existe, pero ¿se habla de ello?
Muchas veces no para que no exista. Te dicen que te vas porque quieres porque en los pueblos se puede vivir muy bien. Cuando eres LGTBI, y en los años 80 y 90 eres un niño como fue mi caso, y sufres violencia a diario, bullying de compañeros y ves que en el pueblo se hacen comentarios homófobos de forma constante, realmente llega un punto en el que te tienes que ir para atreverte a ser quien eres. El sexilio es eso precisamente: irte del lugar donde has nacido y te has criado porque no puedes ser tú mismo. A mí eso me pasaba y le pasa a mucha más gente por desgracia. Hasta que no te vas a una ciudad grande e incluso te vas del país, no te atreves a ser tú mismo. Sí que hay gente LGTBI que se queda en los pueblos y es muy importante, pero ¿qué situaciones se encuentran? Yo creo que son unos valientes y me encanta que haya gente LGTBI que se quede, que haga reivindicaciones y diga “aquí estoy yo”, y que ponga el cuerpo. Pero es duro… Gracias a este tipo de eventos como el de Alcorisa conseguimos visibilidad y que si hay alguien aquí que es LGTBI se vea representado y encuentre un espacio seguro. Creo que es importante quedarse en los pueblos y también volver a los pueblos.
En tu caso canalizaste tus sentimientos a través de la literatura. ¿Cómo fue?
La literatura me ha servido para cerrar la herida. ‘Nido de pájaros’ es una autoficción que parte de mi propia experiencia porque era algo que necesitaba escribir, un desahogo. Empecé a escribirlo en el pueblo. Volvía de fin de semana y no quería salir porque no me sentía cómodo, no era yo mismo. Volvía de Madrid donde vivía con perfecta normalidad y todo mi entorno sabía que yo era gay, y regresar al pueblo era hacerlo al pasado y al dolor. Tampoco había salido del armario de forma explícita con mi familia… Era algo de lo que no se hablaba, una especie de «vale, eres gay pero no lo hablamos”. Exploté en modo de novela y fue una catarsis. Con el tiempo he visto que esa novela ha ayudado a mucha gente que se ha sentido representada y es muy bonito ver que hemos pasado por lo mismo aquí, en La Mancha o en un pueblo perdido de Estados Unidos, porque las sensaciones son las mismas de no pertenecer al grupo y de querer pertenecer. Sentimos la misma soledad y vivimos la mentira durante tantos años. Luego sales del armario y te das cuenta de que hay gente como tú, de que vas a encontrar apoyos y de que por fin vas a poder ser feliz, pero hasta que te atreves a dar ese paso hay mucho dolor detrás.
A veces se da que en casa hay plena aceptación pero el problema está en la calle.
Sí, sucede que luego vas a un bar y te llaman maricón o se ríen de ti y te miran porque saben que eres gay. Un chico gay que vive en mi pueblo ligó un día con otro chico, se fueron juntos en una moto y le estaban esperando otros tres para darle una paliza. No hará ni seis años de eso y es bastante terrible, la verdad. Ser la broma constante es agotador y que puedan ejercer violencia sobre ti y encima te tengas que callar es terrible. Quiero pensar que cada vez pasan menos estas cosas, pero sí, siguen pasando.
En muchos casos, si no hay una asociación como pueden ser las AMAS Rurales, las redes están en la ciudad, que si tienes 13 ó 15 años te queda lejos. ¿Cómo ves el trabajo que hacen sobre el terreno?
El hecho de que estén aquí, que hagan cosas y que trabajen con la gente del pueblo ayuda mucho, porque si hay gente LGTBI aquí sabe que las tiene cuando quiera recurrir a ellas. Ojalá haber tenido yo algo así, pero era otra época, había mucha menos representación en todas partes y asociaciones menos aún. De hecho, todavía hay muchos sitios donde no las hay. Es algo que poco a poco va cambiando pero al final es una cosa que promueve la gente, tiene que salir de la sociedad, nos tenemos que unir nosotros.
¿Cómo ves a los jóvenes y los mensajes que reciben desde determinados ámbitos como el político?
El auge de la ultraderecha y que hayan tenido el voto de tanta gente joven en las últimas elecciones es algo bastante terrible. Demuestra que la sociedad está muy polarizada realmente y los adolescentes están recibiendo todo ese discurso fascista de odio, de machismo, de lgtbifobia, y está calando en ellos. Cuando eres adolescente quieres pertenecer al grupo sobre todas las cosas y una forma de pertenecer y de hacerte el guay es precisamente atacar al más débil. Es lo que promueven este tipo de partidos políticos y es muy peligroso. Yo lo he vivido en las aulas como profesor, he oído comentarios de este tipo porque se llaman maricón entre ellos, por ejemplo. Siempre paro la clase y hablo de esto. Y si oigo un comentario racista, homófobo… paro y hablo con ellos. Pero esto mucha gente no lo hace y mira hacia otro lado porque está normalizado. Esto está a la orden del día.
Hay que hablar siempre.
Sí, hay que parar y decir que esto no se acepta como normal porque no lo es. Hay que explicarles que si quieren usar ese tipo de comentarios que lo hagan pero sabiendo que son homófobos, son racistas o machistas. Hay que parar y decirle “usa estos comentarios si quieres pero que sepas en lo que te estás convirtiendo, en la imagen que estás proyectando de ti mismo. Si realmente quieres proyectar esta imagen de ti mismo, entonces adelante”.








para las clases por su interés eso no es ser buen profesor tiene que respetar las ideas de los demás no imponer las suyas
Hombre es que si un profesor consiente eso, más vale que se dedique a guardar ovejas
Piensa si trabajas por su Libertad o si solamente eres, aunque con más colorines, “Another brick In The wall”…Porque pudiera ser.
Lo que me sirve a principios de curso es poner unos principios de la clase, como principios, son revisables:
El primero suele ser:
1. Respetar al prójimo
Y aquí entra mucho:
1.a) en caso de sentirse superior a alguien de la clase ( saber que es tu propia percepción) no hacer alago de ello y menos menospreciando.
1.b) No atacar a los demás por cuestión de raza, sexo, condición física, psíquica,….
…
No me explayo más
Si la chavalería pasa tantas horas en clase, por lo menos que este tiempo, además de aprender temario, aprendan principios para que yo, como docente, y el alumnado sienta el aula como un espacio seguro, sin violencia, sin juicios y sin discriminación.
Ole Luis por la entrevista y por tu trabajo en el aula. Das ganas de seguir