Todo el que haya pasado por la plaza de España de Alcañiz en los últimos días ha podido ver el rápido avance de las obras en el interior de la Lonja. Por ventanas y puertas se vislumbra, ya que poco queda de la distribución original del espacio que ocupó desde 1982 la Escuela de Música de Alcañiz y en el periodo 1987-2010 el Conservatorio, entre otros. Ahora, con la mirada puesta ya en la reconstrucción, el Ayuntamiento ha hecho públicas las primeras imágenes del interior. Según ha recordado el Consistorio, la finalidad de la obra es acondicionarlo como centro cultural y de dinamización turística de la ciudad de Alcañiz y del territorio bajoaragonés. Así, la Lonja será el nuevo museo municipal, un proyecto muy reclamado en la capital.
En la primera fase de los trabajos se han eliminado todos los tabiques que se colocaron a mediados de los 80 para dar forma a las distintas aulas y espacios del Conservatorio. El valor histórico-artístico de los espacios existentes en esta planta superior era prácticamente nulo, debido a su transformación reciente. Eso sí, la intervención será lógicamente respetuosa con la galería de la fachada.
En cuanto a la planta baja, se está actuando en la zona situada al fondo del patio, en el que se creará un salón de actos y de recepción, vinculado tanto a la parte protocolaria del Ayuntamiento como al centro cultural. En este caso, desde el Ayuntamiento mantiene que se va a ser especialmente respetuoso con una de las estancias localizadas en esta zona, en pleno corazón del edificio renacentista del siglo XVI, con un interesante trabajo en madera en la zona de la cubierta y a la que se accede por una puerta antigua que también se va a restaurar y poner en valor. Este espacio durante años se utilizó como sala de comisiones.
Además, tal como confirma la documentación conservada en el Archivo Municipal, esta última fue antiguamente la «sala baja» en la que se reunía el Concejo, uso que compartía hasta el siglo XVIII con la «sala alta» de la primera planta (espacio que sigue siendo en la actualidad salón de plenos). En la zona situada tras la fachada interior de la Lonja, por su parte, se va a llevar a cabo una intervención integral para adecuarla a los nuevos usos expositivos, culturales y turísticos.
Finalmente, a las intervenciones para los nuevos usos previstos para el conjunto lonja-casa
consistorial se suma la necesaria mejora de la accesibilidad de todo el edificio mediante la instalación
de ascensores, rampas y núcleos de escaleras. También se asegurará una mayor optimización de la eficiencia energética, con intervención en la envolvente térmica, reducción de la huella de carbono y modernización de las instalaciones, así como la creación de patios interiores con vegetación autóctona y sistemas de riego sostenible.
Un proyecto de más de dos millones de euros
El presupuesto de las obras supera los 2,3 millones euros y está financiado de forma íntegra con una subvención concedida por parte del Ministerio de Industria y Turismo del Gobierno de España. Esta línea de ayudas obliga a realizar las obras en un plazo determinado (que en este caso finaliza en marzo de 2026) y se conceden siempre para edificios que tienen la consideración de Bien de Interés Cultural.
Así ocurre con el conjunto Ayuntamiento y Lonja de Alcañiz, que ya fue declarado monumento histórico-
artístico en 1931 y cuya declaración como BIC, en la categoría de Monumento, se completó por el
Gobierno de Aragón en 2004.
La Casa Consistorial y Lonja
La Casa Consistorial, construida entre 1567 y 1570, es uno de los ejemplos más destacados de la arquitectura renacentista aragonesa. Este edificio fue concebido como sede del Concejo Municipal, albergando funciones políticas, administrativas y de representación. Su diseño responde a influencias probablemente vinculadas a la relación de Alcañiz con el humanismo renacentista italiano.
En la Lonja gótica -que forma conjunto con la casa consistorial- tienen un gran protagonismo los tres grandes arcos apuntados datados en el primer tercio del siglo XV. Se concibe como una loggia, es decir, una estructura abierta hacia la plaza pública. En ella es prioritaria la función representativa y protocolaria sobre el aspecto utilitario o funcional. Se presenta como un gran escenario para grandes actos, como una gran fachada o preámbulo tras el que se dispone un conjunto de edificaciones diverso y cambiante.
Sabemos, por la documentación conservada y por el análisis de los restos conservados, que hasta la
construcción del edificio consistorial renacentista, fue la «Casa de la Villa» medieval. La expresión hacía referencia al conjunto de espacios utilizados para el funcionamiento del municipio, por lo que aglutinó todos los aspectos del poder institucional del Concejo, es decir, la regulación de la justicia,









