Los alcaldes de los nueve pueblos de la comarca Andorra-Sierra de Arcos se reunirán el lunes para abordar la problemática de la seguridad en el medio rural después de que el caso del Rambo de Requena haya reavivado las quejas por la falta de medios en el medio rural, latentes ya desde el triple crimen de Andorra. El planteamiento es intentar abordar un futuro protocolo de información que sirva también para otros territorios del medio rural y por eso se elevará a la Federación Aragonesa de Municipios Comarcas y Provincias.
«La idea es poder tener un contacto más directo entre la seguridad ciudadana y los vecinos, avisarles mucho antes y que todo fluya. Es un tema que nos concierne y nos preocupa a todos», apunta Marta Sancho, presidenta de la Comarca Andorra-Sierra de Arcos, que ha convocado el lunes una junta extraordinaria de alcaldes.
La falta de agentes de la Guardia Civil en la provincia de Teruel sigue presente en el territorio pese a que hace unas semanas se desplegó un dispositivo adecuado para capturar a Pedro Lozano, alias el Rambo de Requena. Insisten en que no fue lo que se hizo hace dos años y medio cuando en Albalate del Arzobispo se produjo un tiroteo con dos heridos y «no se movilizó a nadie».
Entonces Igor el Ruso tuvo que asesinar el 14 de diciembre, diez días después, a tres personas -el ganadero José Luis Iranzo y los guardias civiles Víctor Caballero y Víctor Romero- para la que la Subdelegación del Gobierno reaccionara y pusiera en marcha un dispositivo acorde a la gravedad de los hechos que logró capturar al criminal en unas horas.
Desde entonces y gracias, en buena parte, al movimiento Siempre Iranzo -encabezado por los amigos del ganadero-, la seguridad en el medio rural ha pasado a ser una de las grandes reivindicaciones del territorio. Faltaban agentes y medios y siguen faltando. En diciembre de 2017 el número de agentes en la provincia de Teruel oscilaba entre los 600 y los 650. Hoy hay 690.







