El caspolino Rafael Lumbreras y el maellano Víctor Prats forman parte de la lista electoral de CHA por la circunscripción de Zaragoza para las elecciones autonómicas del 8-F en representación de la comarca del Bajo Aragón Caspe. El concejal de Caspe es el número 9 de la candidatura y el presidente del Ligallo de Redolada de Bajo Aragón-Caspe / Baix Aragó-Casp es segundo suplente.
Según indica el partido en nota de prensa, esta incorporación es "una muestra clara del compromiso de CHA con la representación, la implantación territorial y la defensa de los intereses del Aragón rural, y en particular de una comarca estratégica que necesita una voz firme en las instituciones".
Tanto Lumbreras como Prats manifiestan su satisfacción y responsabilidad por formar parte de la candidatura, destacando la importancia de que el próximo Gobierno de Aragón atienda de manera decidida las demandas históricas del Bajo Aragón Caspe.
Desde CHA se subraya que la comarca necesita mejores servicios públicos, especialmente en educación, sanidad y servicios sociales, así como políticas efectivas de acceso a la vivienda, la mejora de las comunicaciones y un apoyo real al tejido económico de la zona.
De manera especial, la candidatura defenderá medidas de impulso al sector agrícola, fundamental para la economía comarcal, con el objetivo de generar empleo, garantizar el relevo generacional y asentar población en el territorio, combatiendo la despoblación y favoreciendo un desarrollo equilibrado y sostenible.
Con esta decisión, CHA destaca que reafirma su apuesta por "un Aragón más justo, cohesionado y vertebrado, donde todas las comarcas cuenten y tengan una representación real en la toma de decisiones".










CHA demuestra una vez más que confunde representación con postureo. Vender como “voz firme del Bajo Aragón Caspe” a Rafael Lumbreras, colocado en un cómodo e inofensivo puesto número 9 por Zaragoza, es tomarle el pelo a cualquiera que tenga dos dedos de frente. No es una apuesta por la comarca, es una coartada: salir en la foto sin molestar ni tener que decidir nada.
El comunicado es un copia-pega de promesas eternas: sanidad, educación, vivienda, agricultura, despoblación… el pack completo de palabras bonitas que CHA lleva años repitiendo mientras el territorio sigue perdiendo servicios, oportunidades y población. Mucho “Aragón rural” de pancarta y cero resultados reales. Si este es el balance tras años de discurso, igual el problema no es la falta de voz, sino la absoluta irrelevancia política.
En el caso de Lumbreras, la maniobra huele más a reparto interno y a justificar presencia que a defensa real de Caspe. Porque defender una comarca no es figurar en una lista sin opciones ni firmar notas de prensa cargadas de humo. Defender una comarca es tener peso, influencia y capacidad de imponer algo, y CHA no tiene ninguna de las tres.
La ironía final es brutal: hablan de “representación real” quienes saben perfectamente que no van a representar absolutamente nada. Propaganda barata envuelta en retórica ruralista, para seguir fingiendo compromiso mientras todo sigue igual.