Un recorrido por los restos romanos es la propuesta que ofrece el libro 'Sepulchra et dominae. La huella de Roma en el Bajo Aragón-Caspe' de Nicolás José Vicente Bordonaba y que se ha presentado este sábado en la Casa de Cultura de Caspe. El acto impulsado por el Centro de Estudios Comarcales del Bajo Aragón-Caspe (Cecbac) ha servido también como punto de encuentro con el público en formato de charla-coloquio.
El libro parte de una idea clara: el territorio estuvo «ampliamente romanizado», pese a no contar con un gran núcleo urbano. Vicente ha subrayado que la identidad romana se extendió a través de explotaciones agrícolas, los llamados ‘fundos’, que articularon la vida económica y social de la zona.
Uno de los aspectos más destacados de la investigación es la presencia de seis tumbas monumentales en un entorno rural, un hecho que el autor califica de excepcional. «No es habitual encontrar este número de estructuras funerarias fuera de un contexto urbano», explica. Entre ellas sobresale el Mausoleo de Fabara, considerada una de las tumbas mejor conservadas del Imperio romano y, según el autor, la más destacada de España.
La obra también profundiza en el significado simbólico de estas construcciones. Algunas presentan forma de templo, lo que apunta a rituales funerarios complejos vinculados a la aspiración de trascendencia de las élites romanas. «Buscaban algo más que el recuerdo, una forma de acercarse a la deificación», señala Vicente, quien apunta a la elección del paisaje como un elemento clave en esa búsqueda de la eternidad.
Una visión de conjunto
El autor reconoce que el patrimonio romano de la comarca había sido estudiado de forma parcial, pero no se había abordado con una visión global. En el libro su objetivo era ordenar y contextualizar toda esa información dispersa. El trabajo reúne así diferentes elementos patrimoniales y los integra en un relato coherente sobre la presencia romana en la comarca.
En cuanto al estado de conservación, Vicente considera que los principales enclaves visibles cuentan con un nivel adecuado de protección, aunque reconoce que existen otros elementos que requerirían una mayor inversión para su recuperación.
Gran presencia de la mujer romana
Por otro lado, el libro incorpora el papel destacado de la mujer en las tumbas romanas documentadas en el territorio. Según explica el autor, siempre que existe información epigráfica aparece una figura femenina vinculada directamente a la construcción o uso de estos monumentos funerarios.
En algunos casos, son ellas quienes mandan edificar las tumbas, mientras que en otros comparten ese protagonismo con sus maridos. Incluso, en determinadas sepulturas, la única persona identificada es una niña, como ocurre en Chiprana. Esta reiteración lleva al investigador a plantear una revisión del papel de la mujer en la sociedad romana local, tradicionalmente infravalorado. «Cuando tenemos datos, la mujer aparece en primer plano», apunta.
Nicolás Bordonaba es licenciado en Geografía e Historia, Universidad de Zaragoza, así como en Derecho por la Universidad de Valencia. Tras 37 años impartiendo docencia como profesor de secundaria, ahora disfruta de su jubilación.







