Azahara tiene 2 años y viaja cada día desde Castellote al colegio de educación especial Gloria Fuertes de Andorra. Allí, entre otros apoyos, accede a un aula multisensorial que le está ayudando a mejorar el movimiento voluntario y la capacidad de interactuar. Youssef, en cambio, es unos pocos años más mayor que ella, aunque también disfruta aprendiendo en esta misma instalación. En su caso, al tener una discapacidad auditiva, el espacio le está ayudando a mejorar su vocalización. Cuando comenzó en el colegio apenas podía hablar, y ahora es capaz de pronunciar nombres de integrantes de su familia, amigos y colores. También sabe nombrar en alto a sus profesoras, e incluso espacios de un colegio donde se le ve feliz. Uno de sus favoritos, de hecho, es también esta aula multisensorial, recientemente renovada y que ya beneficia a otros 23 alumnos.
Las historias de estos alumnos son únicas porque las oportunidades que esta aula multisensorial brinda son múltiples y varían según cada caso. Sus profesoras lo definen como "un lugar que permite ver avances en el día a día". Quienes hace uso de ella, los alumnos con discapacidades más importantes, trabajan y mejoran estimulaciones básicas relacionadas con la percepción, el habla o el sentido táctil y por ello resulta fundamental. Su inauguración se produjo en 2002, y desde entonces esta ha ido mejorando gracias a la colaboración de diferentes entidades como la Cooperativa Ganadera de Caspe, quienes este miércoles han realizado una nueva donación que ha permitido renovar parte de su mobiliario.
En concreto, se ha colocado un nuevo haz de fibras y un panel interactivo, dos elementos cruciales para el desarrollo de las terapias con los alumnos. "Para nosotros es un espacio único en el centro, un aula emblemática. Mantenerla ha sido posible gracias a todas las entidades que colaboran con nosotros, porque solo con nuestras aportaciones sería imposible", agradece Lola Oriol, directora del colegio especial Gloria Fuertes de Andorra.
Esta no era la primera vez que la cooperativa caspolina colaboraba con el centro andorrano. La relación entre ambas partes surgió hace 13 años, cuando el grupo propuso apoyar a los alumnos que llegaban hasta el Gloria Fuertes desde la comarca del Bajo Aragón-Caspe. Su compromiso se materializó entonces con la donación de varias pantallas digitales que se emplean para trabajar con alumnos de niveles superiores. Después de la pandemia se pusieron en contacto con el colegio porque querían seguir colaborando al considerarlo que cumplen "un papel fundamental en el territorio", tal y como relataba este miércoles su presidente, Raúl Valen Martín, en su visita a las instalaciones. "Tenemos un fondo dedicado a la educación y a la promoción, y qué mejor manera de emplearlo en la educación de estos niños. Es una ayuda muy necesaria, y un claro ejemplo de donde se tiene que colaborar", defendía el presidente.

La compra de estos últimos elementos del aula multisensorial se produjo en junio y este miércoles fue cuando la cooperativa podía conocer de primera mano los beneficios que estos están ofreciendo a los alumnos. Veían con sus propios ojos la historia de Azahara y Youssef y, de alguna forma, la del resto de alumnos, lo que suponía un paso más para seguir colaborando en años venideros. El siguiente requisito del centro, que se espere pueda llegar pronto, será conseguir renovar la camilla de hidromasaje para así seguir favoreciendo el desarrollo de quienes hacen uso del espacio.







