La La colección de recortables sobre el patrimonio artístico y arquitectónico de Alcañiz que edita el Ayuntamiento suma ya una quinta entrega. El retablo mayor de la excolegiata de Santa María la Mayor puede reproducirse ahora a escala y en tres dimensiones. El concejal de Patrimonio de Alcañiz, Carlos Andreu, presentó este jueves la nueva maqueta justo delante de la obra original.
«Teníamos interés porque este es un altar neoclásico que contrasta mucho con todo el barroco que hay en la iglesia», explicó el concejal, que reconoce que el montaje de esta edición es «algo más complicado que las anteriores».
En esta ocasión, la elaboración del recortable ha contado con la supervisión y la ayuda de José Ángel Gil, arquitecto que estuvo presente en la presentación del recortable y recordó que «mantener y recuperar el patrimonio es una obligación y una responsabilidad que tenemos con las generaciones futuras» y añadió que el primer paso para la conservación es «conocer el patrimonio». Gil concluyó asegurando que iniciativas como esta son importantes porque «difundir el patrimonio entre los jóvenes hace que luego lo puedan conservar».
La actuación se completa con un panel informativo para que los visitantes puedan conocer mejor el contexto histórico y artístico que esta pieza central tiene en el templo religioso.
Archivos descargables
Como en otras ocasiones, los recortables están listos para ser repartidos entre los colegios de Alcañiz para que puedan utilizarse como material didáctico. Mientras tanto, el Ayuntamiento trabaja para que los archivos de este y de los otros cuatro recortables —la puerta de San Pedro, la ermita de Pueyos, la torre Campamento y la antigua estación de tren— puedan descargarse a través de la página web municipal.
Un elemento patrimonial importante
El retablo mayor de la iglesia de Santa María la Mayor de Alcañiz forma parte de la amplia dotación mueble realizada cuando el templo quedó prácticamente finalizado, tras un prolongado proceso constructivo en el que se evidencian cambios de gusto artístico. Esta obra, ejecutada por Tomás Llovet, académico de la Academia de San Luis de Zaragoza, refleja un lenguaje académico que contrasta con el carácter barroco del edificio. Hijo del escultor Pedro Llovet, el autor desarrolló gran parte de su actividad en el Bajo Aragón durante la segunda mitad del siglo XVIII.
El retablo destaca por la calidad de sus materiales, con la incorporación de jaspes como el de Tortosa, y por su integración en un ambicioso programa decorativo que incluía también la sillería del coro o el baldaquino de la Soledad, en los que participaron profesionales vinculados a Zaragoza. Además, se enmarca en el conjunto de retablos realizados por Llobet, muchos de ellos desaparecidos, pero conocidos a través de documentación gráfica.









