Más de uno se sorprendió al ver a los tres Reyes Magos circular en descapotables por las calles de Alcañiz en la mañana de este sábado 6 de enero. Pero sí, habían visto bien, eran ellos, los mismos que unas horas antes habían estado recorriendo esas mismas calles entre vítores y aplausos sobre sus carrozas y repartiendo caramelos, alegría e ilusión a quienes les esperaban en la Cabalgata. No todo el mundo pudo salir a la calle esa tarde de viernes 5 de enero para verlos de cerca. Y eso, que el desfile partió desde la avenida a la altura del Hospital Comarcal, el lugar al que regresaron este sábado para visitar a quienes por diferentes razones de salud no pudieron pasar esta noche tan señalada en casa.
Melchor, Gaspar y Baltasar se encargaron de la mañana de Reyes fuera más especial todavía. Con su sola presencia lo consiguieron primero despertando las sonrisas del propio personal, que ya espera cada año esta real visita. Después, entrando a saludar a las habitaciones especialmente a las de los más pequeños. Algunos ya esperaban recibir el alta pero antes de volver, también recibieron sus regalos en su habitación porque los Reyes se los llevaron hasta ellos. Tampoco se quedaron sin sus detalles los recién nacidos. En tres habitaciones se encontraron con nuevos bajoaragoneses, entre ellos, Gael, un caspolino que vino al mundo cuando a la Cabalgata le quedaba apenas una hora para arrancar desde la puerta del Hospital. Su madre lo sostenía en brazos y los posaron para una foto que sin duda pasará a la historia de la familia, aunque el recién nacido pasó el momento dormido plácidamente.
Los Magos tampoco se olvidaron de los mayores y, antes del Hospital donde también saludaron a los pacientes adultos, visitaron las residencias de la capital bajoaragonesa. Llevaron pastas y también sus sonrisas y no dudaron en tomarse todas las fotos que hicieron falta. A bordo de los coches de la Asociación de Vehículos Clásicos, pusieron rumbo a Oriente hasta el año que viene.














