El robo de unos 670 metros de cable de cobre durante la madrugada del domingo ha provocado daños valorados en aproximadamente 15.000 euros en el polígono industrial La Estación de Andorra. La sustracción afectó a la infraestructura exterior que suministra servicio a tres naves y ocho despachos, que quedaron sin servicio durante parte del lunes.
Según ha explicado Roberto Miguel, presidente de la Asociación Empresarial Andorra Sierra de Arcos y Bajo Martín (AEA), asociación que gestiona el edificio tuteladopor el Instituto Aragonés de Fomento (IAF), los autores del robo habrían sustraído el cableado que conecta los monolitos con las instalaciones de las naves. La magnitud de la sustracción les hace pensar que el robo pudo haber sido cometido por varias personas y de forma organizada.
Los afectados detectaron la incidencia a primera hora de la mañana. «Creemos que fue a partir de las cinco, porque es cuando el servidor dejó de funcionar», ha señalado. A su juicio, la rapidez y la cantidad de cable sustraído —entre 600 y 700 metros— evidencian que «no eran unos principiantes» y que se trató de una actuación preparada.
El corte de servicio se prolongó durante este lunes, aunque el mismo día pudo recuperarse el suministro en una de las naves. Durante la jornada siguiente, este martes, el resto de las instalaciones afectadas recuperó también la normalidad.
Reclaman cámaras de vigilancia
Tras lo ocurrido, los afectados han vuelto a reclamar la instalación de sistemas de videovigilancia en el polígono industrial. Denuncian que desde hace años se viene insistiendo en la necesidad de reforzar la seguridad con medidas como cámaras en los accesos y en distintos puntos de la zona industrial. «La Guardia Civil tiene los medios que tiene y no puede dar cobertura a tantos municipios», ha señalado Miguel, que considera que las instituciones deben complementar los medios humanos con recursos materiales para prevenir este tipo de delitos. También ha advertido de que existen zonas del polígono con problemas de alumbrado y ha subrayado que la falta de vigilancia genera una sensación de inseguridad entre las empresas instaladas.









