El acto de exaltación del toque de los nueve pueblos de la Ruta del Tambor y Bombo ha puesto este domingo el broche final a las Jornadas de Convivencia de la Ruta del Tambor y Bombo, que han recuperado la unión de todos los municipios este año después de dos años de parón por el covid. Alcañiz ha sido la localidad anfitriona durante dos días en los que ha reunido a alrededor de 2.000 tamborileros en sus calles según datos del Ayuntamiento. Ahora pasa el relevo a Albalate del Arzobispo, que será la localidad anfitriona en 2023.
La valoración ha sido muy buena. "Estamos muy contentos porque los pueblos de la Ruta han respondido y el sábado por la noche llenaron las calles de Alcañiz a partir del simbólico Romper la Hora en la medianoche. Era el primer gran evento desde la pandemia y los alcañizanos también han acudido a los actos, especialmente este domingo a la exaltación, con mejor climatología que el sábado en el pregón", ha dicho el alcalde, Ignacio Urquizu.

Las cuadrillas de los municipios han subido una a una esta tarde al escenario de la plaza España para mostrar su buen hacer con los tambores y bombos, cuyo toque es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Al finalizar cada actuación el alcalde del municipio ha entregado a un miembro del grupo unos palillos de alabastro elaborados por un artesano de Albalate. Los alumnos más pequeños de la Escuela del Tambor de Alcañiz han sido los encargados de abrir el acto y la cuadrilla oficial alcañizana ha puesto el broche a un día que ha terminado con un pequeño desfile hasta la parte de atrás de la Iglesia Santa María la Mayor.






