Llegar a Calanda y quedarse prendado. Es lo que le pasó a Santos Lucio, natural de Ciudad Real, hace prácticamente 40 años. Concretamente, se asentó en tierras bajoaragonesas por trabajo, y al final se acabó quedando junto a su familia por la bondad de su gente. Ahora, tras varios años, es el pregonero de la Semana Santa calandina, una tradición a la que también ha estado ligado desde el momento uno.
De los primeros recuerdos ligados al tambor recuerda emoción y sorpresa: «Desde el principio sentí que era todo un acontecimiento». De hecho, el primer Viernes Santo que pasó en Calanda, tanto él como su familia ya salieron a tocar. «Nos dejaron túnicas, tambores, palillos...Vamos, que nos metieron en el ajo con una alegría y generosidad tremendas».
Los encargados de ese ‘préstamo’ fueron los integrantes de la Cofradía del Cristo Crucificado, y de ahí, nació toda una unión. «Nos encontramos tan a gusto y tan integrados que seguimos con ellos. Siempre estaré agradecido a Calanda».
A lo largo de los años, su involucración en la vida del pueblo también fue aumentando. Actualmente, es miembro del grupo de Despertadores, y también Caballero del Pilar. Durante 10 años, además, ejerció de Juez de Paz municipal, lo que le permitió conocer todavía más a sus vecinos. «Fue una proposición que me hizo el Ayuntamiento de aquel entonces, y que quise aceptar después de tantas atenciones que se habían tenido hacia a mí y a mí familia», recuerda.
En cuanto a Semana Santa, para él no hay año que no sea especial. Su mujer sube cada año al Calvario con el tambor de uno de sus hijos. «Él ya no está, pero no hay año que ella no suba en su honor», dice. También le revuelve por dentro el momento en el que ve pasar la cruz de su cofradía, con los hermanos fallecidos. En general, «todo» supone algo para él.
Poder ser el encargado de protagonizar el pregón, ese inicio de la Semana Santa, este Domingo de Ramos, es un cargo que le llegó como toda una sorpresa. Con ello quiere trasladar al público esos sentimientos propios de la Semana Santa. Eso, y su agradecimiento «total» a Calanda. «Como han sido siempre, y como siguen siendo tanto conmigo como mi familia…Es algo por lo que siempre daré las gracias».








Una gran persona y un gran profesional tuve el honor de trabajar bajo sus hordenes y guardo un gran recuerdo de el Santos soy Jesus Julian el maquinista de la Liebherr.Unfuerte abrazo y felicidades