Los centros educativos y las AMPAS de Caspe se han unido para reclamar al Gobierno de Aragón un nuevo colegio para aliviar la saturación de los tres actuales. El alumnado asciende a 1.592 estudiantes entre Infantil, Primaria y Secundaria; y no para de crecer. El incremento gradual de la población ha conllevado una mayor escolarización y los equipos directivos se quedan sin opciones para organizar las clases. Los tres centros de Infantil y Primaria -Alejo Lorén, Compromiso y Santa Ana- coinciden en que la localidad necesita un nuevo colegio desde hace años tal y como reivindicaron este lunes en una rueda de prensa conjunta.
Solo el Alejo Lorén cuenta con 579 alumnos hoy frente a los 404 que tenía en 2010. Para dar cabida a este incremento de estudiantes, el centro ha tenido que ir sacrificando diversos espacios específicos para ubicar las aulas ordinarias que requiere. «No tenemos sala de profesores, la biblioteca no se puede usar como tal todo el tiempo porque se usa para otras cosas, no hay aula de música ni de psicomotricidad, por lo que los niños deben salir a la intemperie, y en el comedor tenemos un tabique partido por la mitad para poder usar el espacio durante la mañana como aula», detalla la directora, Ana Belén Labodía.
La entrada cada vez mayor de alumnos en los primeros cursos provoca un efecto acumulativo en los superiores. Tal y como explica Labodía, «una vez se abre una vía nueva en un curso, esa clase se debe abrir en los posteriores también». Asimismo, también se suman los grupos de repetidores en el último curso de Primaria. Este año, en el Alejo Lorén se prevé que vuelvan a cursar 6º entre 15 y 18 alumnos. «Eso ya nos genera un grupo más para el que no tenemos espacio», indica la directora.

El caso del Alejo Lorén es el más destacado pero tanto el colegio Compromiso, con 256 alumnos, y el colegio concertado Santa Ana, con 309, sufren una situación similar. «Estamos ya llenos de cara al año que viene y luego viene el alumnado que llega fuera de plazo» y que hay que ubicar, apunta el director de Secundaria del Santa Ana, Miguel Ángel Fandos.
En febrero, los equipos directivos se reunieron con el Ayuntamiento de Caspe para trasladar sus necesidades y su petición de construir un colegio nuevo. Tras ello, el equipo de gobierno municipal presentó el proyecto al Gobierno de Aragón. «Se necesita una hectárea de terreno para el nuevo colegio que ya tenemos seleccionada. Este martes me reúno con el director general de Planificación, Centros y FP, Luis Mallada, y estoy a la espera de citarme con la consejera de Educación, Claudia Pérez», adelanta la alcaldesa Ana Jarque.
Ante la necesidad de espacio de los centros caspolinos, la consejería de Educación ha confirmado que se instalará en el colegio Alejo Lorén un barracón con capacidad para dos aulas. «La propuesta de un nuevo colegio se conoció la semana pasada y requiere de un análisis pormenorizado».
Seis aulas más para el instituto
Por su parte, el instituto Mar de Aragón tiene 448 alumnos en Secundaria y pide seis aulas más para poder acoger a unos 80 estudiantes. «Entre el alumnado que llega, los que promocionan y los de nueva incorporación, no caben en los espacios que tenemos actualmente, están ocupados al 100 %», comenta la directora Liliana Benito. El principal problema está en la ESO ya que tras la educación obligatoria hay estudiantes que dejan los estudios.
Desde hace años, el instituto hace uso de las seis aulas que se habilitaron en la primera planta de la residencia de estudiantes, un edificio cercano que se encuentra en desuso. Ahora, el centro solicita que se adecúe la segunda planta para doblar el número de clases disponibles, que ascenderán a 12.
Este proyecto ya está redactado y presentado aunque todavía falta la formalización del convenio de cesión de uso entre la Diputación de Zaragoza, propietaria del edificio, y el Gobierno de Aragón, institución competente en materia de ecuación. Según fuentes de ambas instituciones, todo apunta a que la firma del convenio se resuelva con normalidad y se puedan habilitar las nuevas aulas.
Aulas de Español en tiempo y forma
Otra reivindicación de los centros es la llegada en tiempo y forma de los recursos para las Aulas de Español, que cubren las necesidades lingüísticas del alumnado sin conocimiento del idioma. Los equipos directivos inciden en que todos los años llegan «tarde y tras tener que pedirlo reiteradamente». Ejemplo de ello fue este último curso en el que las 7 aulas de español se autorizaron en febrero. DGA asegura que los recursos estarán «el 1 de septiembre».








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