El municipio de Valjunquera ofrece a sus visitantes un atractivo único y original, la Senda de las Hadas, un proyecto que nació gracias a la iniciativa de Laura Querol, quien decidió crear un espacio mágico con casitas de hadas en medio de la naturaleza. La senda, que se ha ido ampliando poco a poco, ya cuenta con alrededor de 40 casitas realizadas con materiales reciclados y naturales, que los habitantes de la población van haciendo crecer poco a poco.
Querol explica que la idea surgió después de una visita a Bureta, en la provincia de Zaragoza donde vio un proyecto similar. «Nos fuimos con unos amigos a Bureta, que también tiene una senda de duendes y hadas. Vi las casitas hechas con troncos de árboles y me gustó la idea. A partir de ahí, decidí crear algo similar aquí», comentó Querol, que cuenta también que un día recogiendo leña vio un tronco con un agujero y se lo llevó a casa, donde junto a sus hijos pequeños, hicieron la primera casita para hadas, tras lo cual dijo "vamos a subir a Santa Bárbara, la dejamos allí y voy a hacer más, para seguir dejándolas en la zona".
La participación de la comunidad
El proyecto no solo ha sido obra de Querol, sino que cuenta con la colaboración activa de los vecinos, que han sumado sus esfuerzos en la construcción y el mantenimiento de las casitas. «No todas las casitas las he hecho yo. La gente del pueblo se ha involucrado mucho. Julia hizo la biblioteca, Mari ha hecho varias casitas y los niños del colegio también pintaron las piedras con el nombre del pueblo», añadió Querol.
El apoyo de la comunidad es clave para mantener viva la senda, que se encuentra a la intemperie y requiere constantes reparaciones. «Lo mantengo yo, pero una vez al año hacemos una quedada para poner todo en condiciones, con la colaboración de los vecinos y el apoyo del Ayuntamiento. Es un proyecto comunitario», señaló.
La senda, un atractivo para los visitantes
La Senda de las Hadas ya se ha convertido en un atractivo turístico para el Matarraña, con visitantes que suben por la zona de la ermita de Valjunquera para descubrir el paisaje mágico creado por los vecinos. La alcaldesa también apoya el proyecto, colaborando en lo que es necesario, y el Ayuntamiento facilita recursos para mantener el espacio.
«Es un proyecto que ha ilusionado mucho a la gente del pueblo, porque tenemos algo único que ver con los niños, en familia. En la zona no hay muchas cosas así, y ver a gente subir a la senda nos hace sentir que estamos haciendo algo bonito y diferente», concluyó Querol.
Colaboraciones económicas y mantenimiento
Aunque el proyecto no recibe financiación oficial, los vecinos han hecho pequeñas aportaciones para financiar materiales como pintura o adornos para las casitas. «Hemos puesto un cartel en la ermita y quien quiere echar una monedilla puede hacerlo. También compramos material entre todos, y el Ayuntamiento ha colaborado con pintura y otros recursos», explicó Querol. La senda está abierta a todo aquel que quiera visitarla y colaborar con pequeñas donaciones.
«Es una cosa del pueblo que, entre todos, vamos manteniendo. Ojalá dure muchos años y que los niños que participaron sigan cuidándola en el futuro», afirmó Querol, confiando en que la senda siga siendo un proyecto vivo que una a la comunidad y atraiga a más visitantes al Matarraña.












