La broma empezó hace ya tres años en una cena cuando un amigo le dijo que había encontrado a su doble. «Dicen que todos tenemos uno en alguna parte del mundo, pues mi amigo dio con el mío», recuerda Sergio Sanz. Y no era uno cualquiera, nada menos que el del alcañizano era el padre Guilherme, el sacerdote portugués que mueve masas con su música techno. Allá donde va hace del escenario y su mesa de dj su púlpito desde el que predicar a través de la música electrónica. Su amigo, «un tipo muy bromista», le enseñó la foto de su doble y le lanzó el guante: «si alguna vez actúa en Zaragoza, te vistes cómo él a ver qué pasa».
Ese día llegó el 4 de octubre. El cura dj estaba anunciado en la víspera de inicio de las Fiestas del Pilar con una sesión en la plaza. Tres días antes a Sergio le sonó el teléfono: era su amigo que le invitaba a comer para «enseñarle algo». «Y claro, me tuve que vestir de él», sonríe. Se hizo con un alzacuellos y la camisa entera «porque no lo venden por separado» en Amazon. Él usa gafas, pero no cómo las del sacerdote que son parte de su seña de identidad, así que se las prestaron en Óptica Alfonso, y marchó a la ciudad rodeado de familia y amigos.
Se hospedaron en un hotel del centro y ya en recepción causó sensación y, desde que puso un pie en la calle vivió un fenómeno sociológico que su cuadrilla fue grabando caminando con él pero desde unos metros atrás. A su paso por la calle Alfonso, el alcañizano fue captando las miradas de quienes se cruzaron con él y se tomó una foto tras otra con quien se acercó, aunque otros muchos optaron por fotografiarle desde la distancia. Incluso un chico se arrodilló cuando se lo encontró. Algunas personas reaccionaron con aplausos y otras se lanzaron incluso a invitarle a tomar algo. Si el paseo por la céntrica y concurrida calle en un sábado tan especial no causó indiferencia, su entrada a la plaza del Pilar a horas del concierto, menos todavía. Siguió atendiendo a fotos y más fotos y el revuelo no pasó desapercibido para un equipo del programa Conexión Aragón de Aragón TV, que terminó por descubrir el pastel cuando quisieron entrevistar al protagonista. «Es un tío de Alcañiz», advertía su cuadrilla despertando las risas de los cámaras. Sergio se ganó la entrevista y se convirtió de forma oficial en el doble del padre Guilherme. Incluso trataron de que se conocieran pero el dj no accedió.
El alcañizano no usa redes sociales, pero calcula que se hizo unas 600 fotos en 13 horas de aventura. Reconoce que hubo momentos de agobio. Uno fue al terminar la entrevista porque todavía se acercó más personal pensando que era el artista. «Me estaba tocando tanta gente que me metí en un bar y pedí que cerraran. El camarero alucinó también al verme. Me senté y me tomé dos aguas, porque me encontraba fatal, pero reviví», dice.
Salió y disfrutó de la sesión de su doble famoso desde el público, donde también fue sumando anécdotas a pesar de estar los dos visibles para todo el mundo. «Una persona a mi lado le decía a su acompañante que no era posible que a un cura le dejaran pinchar techno y que por eso había salido otro al escenario», ríe. «Incluso mientras él estaba actuando seguía habiendo gente que quería fotos conmigo», apunta.







