La primera Biblioteca Humana que organizó ASADICC puso los sentimientos y la sensibilidad a flor de piel de los más de 40 participantes este miércoles. Siete personas relacionadas con la discapacidad se convirtieron en libros durante una hora, por lo que se abrieron ante los asistentes para contar su propia historia. Cada una de esas "personas-libro" se sentó en un corro reducido de gente. Y cada uno estaba acompañado de un bibliotecario, es decir, de un amigo o familiar que introducía su historia y la presentaba ante el grupo. Así fue arrancando la narración de siete vidas marcadas por la superación, la eliminación de barreras físicas y mentales, y miles de vivencias en la infancia, entre la familia o en el ámbito laboral.
Las "personas-libro" fueron Carlos Pina, quien habló de su discapacidad física; Valeria Torres, una trabajadora del Proyecto RUMBO como cuidadora; David Borja, quien transmitió su forma de vivir con su discapacidad auditiva. También Ana Bel Clavero habló de ese tipo de discapacidad y de su experiencia, pero, por supuesto, se trataba de dos historias personales muy distintas. Otro "libro" fue Vanesa Munilla, trabajadora de COCEMFE Aragón y persona con una discapacidad física. Este mismo asunto trató Miguel Vizcaya, quien además relacionó su discapacidad con su labor como docente en trabajar por una inclusión e igualdad entre el alumnado. Por último, Sara Ferrer habló de su experiencia como madre de un chico con discapacidad intelectual.
Hubo risas, pero también hubo lágrimas sostenidas. En cada uno de los siete grupos destacó la confianza y la empatía que se crearon y que dieron pie a que cada libro se abriese por completo para dejar conocer su propia historia. Y cuando terminaron las historias, no faltaron abrazos, los saludos entre las personas de los distintos grupos y los agradecimientos.
Cuando los participantes iban llegando al salón del Castillo del Compromiso se les entregó un marcapáginas que contenía una breve descripción de la "persona-libro" que iban a "leer". Como previamente se habían inscrito en la actividad, la organización asignó al azar a cada uno de los asistentes en uno de los siete corrillos. Todo ello, sin conocer previamente quién iba a ser la persona que les iba a contar su historia hasta momentos antes de que arrancase la actividad.
"Ha sido una experiencia muy positiva, tanto por los asistentes, como por las "personas-libro" y los "bibliotecarios". Nos han contado su vida, sus experiencias... Podíamos llorar y reír con ellos. Pero sobre todo, conocer de primera mano algunos ejemplo de lo que supone tener una discapacidad", señaló entusiasmada Isabel García, coordinadora del Club de Lectura de ASADICC. Dadas estas buenas sensaciones, ya planean poder repetir esta actividad en próximas ocasiones. "Buscábamos trabajar la sensibilidad y visualizar al colectivo con discapacidad, y qué mejor manera que escuchar a quienes lo viven", relató Isabel Orcal, coordinadora de ASADICC.
Por último, cuando finalizó la actividad, cada uno de los presentes escribió sus sensaciones en la actividad en un pequeño papel. Todos ellos se pegaron en un mural conjunto donde quedó reflejado el éxito de la I Biblioteca Humana de ASADICC.

















