Más de un año llevan Pili Fortea y Ana Vallespí documentando la historia de la Cofradía de las Esclavas de la Virgen de la Soledad de Alcañiz. Han ido recopilando todos los datos que iban rastreando en el archivo histórico, en libros, en el Boletín de la vida parroquial, el catálogo artístico y monumental del Bajo Aragón o junto los historiadores. El resultado es la elaboración de un pequeño libro en el que se recoge la historia completa de la hermandad que en 2025 cumple su 100 aniversario y que servirá para que las futuras generaciones la conozcan.
La procesión de la Soledad es la más antigua de la Semana Santa alcañizana y se instituyó el 6 de abril de 1587 por la Cofradía de Santa Ana de zurradores y zapateros. Es ahora cuando se celebran los 100 años porque fue cuando se crearon los estatutos.
La fundación de la procesión data de 1587 y en sus inicios se dirigía los años pares por el Convento de Santa Lucia pasando por la capilla del Rosario y los impares, por el Convento de San Francisco pasando por su claustro. Además, participaban todos los sacerdotes del pueblo. «Había datos que estaban muy claros como la llegada de las imágenes del Santo Cristo y de la Virgen de la Soledad en 1572 y que las trajo Juan de León y las dejo en la calle Alejandre número 12», explica Fortea. Durante mucho tiempo solo las familias nobles podían llevar la peana, igual que las camareras de la Soledad correspondía solo a las mujeres de alcurnia.
La procesión adquirió una gran envergadura, pero en Guerra Civil desaparece toda la documentación de la cofradía. La imagen, aunque estaba deteriorada, resistió. Se dejó de procesionar y los primeros datos que se recogen son en 1940, año en el que se vuelve a salir de nuevo tras la guerra. «Lo primero que encarga la cofradía es un estandarte de terciopelo negro, el que todavía se expone en la capilla», detalla.

En 1953 el Arzobispo de Zaragoza le concede al Ayuntamiento de Zaragoza el patronazgo de la procesión de la Soledad y un año después se aprueban los estatutos de la cofradía. En 1958 se adquiere la imagen actual realizada por el escultor Joaquín Larrañaga en madera policromada y a la vez se compra la peana realizada por el mismo autor. Fueron creciendo y también adquieren las Siete Palabras entre la Soledad y el Santo Entierro en 1993 y en el 2011 incorporan a su patrimonio un nuevo paso ‘El farol’ elaborado por el maestro vidriero de Zaragoza, Antonio Navarro.
Este 2025, como curiosidad, los bordados que llevaba la virgen en el manto inicial que se confeccionó después de la Guerra Civil se han recuperado y colocado en la tercera del estandarte de la Virgen y este año volverán a procesionar. También han elaborado un sello y matasello por su 100 aniversario, organizado unas jornadas de reflexión con Pilar Omella o la presentación de un vídeo conmemorativo realizado por José Gil.










