Tan solo el 26% de las informaciones que leemos en internet están protagonizadas por mujeres. Además, cada vez que un adolescente entra en las redes sociales, solo pasan tres minutos hasta que le llega contenido sexualizado, algo que contribuye a perpetuar aún más los estereotipos de género y el machismo. Y todo ello en un contexto en el que, a nivel global, cada ciudadano invierte una media de 7 horas delante de pantallas.
Estas fueron solo algunas de las claves que se dieron a conocer este martes en el VII Curso de Periodismo Especializado de Alcañiz durante la ponencia ‘Pantallas que hieren: género, violencia, sexualidad y algoritmos’, impartida por Elena Bandrés, doctora en Ciencias de la Información y Máster en Relaciones de Género y Santiago Boira, presidente del Colegio de Psicólogos de Aragón, y moderada por Rocío Ibarra, presidenta de la Asociación de Periodistas por la Igualdad (API). El objetivo de la misma no era otro que abordar las consecuencias negativas de las redes sociales, la representación de la mujer tanto en ellas como en los medios de comunicación, y cómo la tecnología y el lenguaje empleado, tanto escrito y como visual, está ejerciendo como "un arma de sometimiento para las mujeres".
De las conclusiones de la charla, la principal fue evidente: las pantallas pueden ser muy hirientes, y por ello urge que la sociedad analice, se muestre crítica y entienda cuál es el discurso que se debe amplificar. Siempre empezando por conseguir una mayor visibilización y un trato igualitario hacia las mujeres, principal problemática. "Consultando un reportaje sobre economía pude comprobar como las 10 fuentes empleadas eran hombres, no había ni una sola mujer. ¿Cómo puede ser que alguien repase el contenido y no se dé cuenta? Eso es lo que tenemos que cambiar", afirmó la doctora en Ciencias de la Información, quien en su lugar animó a emplear un lenguaje inclusivo que incluya a las mujeres.
Este impacto negativo se multiplica en redes sociales. Instagram y TikTok ya son de por sí las que generan mayores problemas en la sociedad-como la baja autoestima-y donde por sí se perpetúan más los roles de género. "Son escaparates idealizados, y que generan una mayor presión en niñas y mujeres. En una clase de segundo de la ESO ya tienen interiorizados los roles de género, y eso mismo, junto a los micromachismos, el sexismo, o los mitos del amor romántico, es lo que prolifera en las redes sociales", dijo el presidente del Colegio de Psicólogos de Aragón.
Bandrés, además, hizo hincapié en cómo continúa habiendo una gran diferencia en la forma en la que mujeres y hombres aparecen en otros medios como la televisión. "Cuando un hombre presenta el telediario, siempre va en traje. Una mujer debe ir en vestido, con pendientes, y tacones. En el primer caso, es fácil centrar la atención en lo que dice, pero en el caso de la mujer, se sigue priorizando la apariencia", ejemplificó. La preocupación también fue compartida por parte del público: "El 95% de las personas que están detrás de los algoritmos que definen el contenido que vemos en redes son hombres informáticos. Además, el 60% de las voces en OFF que escuchamos son masculinas, y un gran porcentaje sigue sin consultar fuentes femeninas expertas", defendió uno de los oyentes.
Ante ello, los expertos abogaron por "pararnos a pensar en qué realidad estamos construyendo a través de las pantallas". "Las redes facilitan la amplitud de las violencias, y los efectos pueden ser muy drásticos e ir hasta la ideación suicida. Por eso es importante que como sociedad elijamos qué discurso amplificar y cuál evitar a toda costa", concluyeron.
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