Es la mañana de un domingo como otros tantos, y en mitad de un campo de Oliete, varios matrimonios llegados desde Madrid, Pamplona e incluso Suiza escuchan con atención qué variedades de olivar puede encontrar uno en esta zona. Las dudas en castellano se mezclan con comentarios en francés, y el sol de junio no pone las cosas fáciles, pero eso no importa. Todos han recorrido kilómetros para estar allí, y lo cierto es que este no es un campo cualquiera. En él se encuentran los primeros árboles que hace ya diez años comenzó a recuperar Apadrina un Olivo, un proyecto que nació con un único objetivo: frenar el éxodo rural.
Quien acompaña a los matrimonios es uno de los fundadores, Alberto Alfonso. "Aquí fue donde todo empezó", les explica, "si os fijáis bien, a lo lejos podemos distinguir los olivos recuperados (con un verde intenso) de los que todavía permanecen abandonados (con un color mucho más apagado, casi gris)". El olietano les guía por un terreno que conoce de memoria mientras recuerda los orígenes de una idea con la que a lo largo de todo este tiempo ya se han recuperado más de 20.000 olivos yermos. En los últimos 100 años su pueblo había perdido más de 2.000 habitantes, y esa despoblación estaba teniendo un gran impacto en la agricultura y vida local provocando el abandono de 100.000 olivos centenarios. Es por ello que en 2014 este vecino y otros emprendedores se unían para impulsar una alternativa que diera la vuelta a esta situación. El resultado fue un modelo único: el apadrinamiento de olivos para que estos volvieran a ser un motor de bienestar y desarrollo económico para la localidad.

Desde entonces la idea sigue captando el interés de todo el que la conoce, logrando que incluso sean muchos los que hayan decidido mudarse a Oliete a raíz del proyecto. Las cifras avalan su éxito. Actualmente se cuenta con una comunidad activa de casi 7.500 madrinas y padrinos, y el municipio, además, fue el único de la Comarca Andorra-Sierra de Arcos que este pasado año no perdía población. De hecho, este ganó 19 nuevos vecinos, pasando de 330 habitantes a 349, y ya suma 24 niños en la escuela. "Romper la tendencia supone abrir esperanza para el futuro de la España escasamente poblada, ya que hablamos de un municipio que en estos últimos 100 años pasó de 2.500 habitantes a apenas 300", explican. Gracias al trabajo de la entidad social también se han logrado generar 43 empleos directos, con casi un 50% de plantilla femenina y parte de ellos en la conservera de Alacón, así como más de 23.900 visitas a la localidad, todo ello con un modelo de turismo sostenible detrás.

En todo este camino siempre ha existido una pieza clave: todos los padrinos y madrinas, justo como los matrimonios que este domingo acompañaron a Alberto a visitar los campos donde todo inició. Sus historias y cómo conocieron el proyecto varían. Muchos de ellos lo hicieron a través de medios de comunicación, aunque a otros tantos les llegó como un regalo de un ser querido. La entidad ofrece esta última opción, que se está convirtiendo en una de las más requeridas. "Mi amiga Chus, que es madrina hace tiempo, le regaló un olivo a mi marido el año pasado y este a mí. Es un proyecto que me encantó desde que lo conocí", explicó una de ellas, María. Apadrina un Olivo también les da la posibilidad de poner un nombre al árbol apadrinado, así como visitarlo siempre que quieran. Asimismo, los padrinos reciben aceite e información actualizada de su propio olivo. No obstante, todos coinciden en que lo más importante "es sentir que estás aportando algo". "Lo que te motiva no es tu olivo, sino saber que formas parte de un proyecto colectivo que está cambiando algo".
Su visita a Oliete era una de las tantas actividades que la entidad social había preparado este fin de semana para conmemorar este décimo aniversario. Muchos llegaron por primera vez, aunque pensando ya en cuándo volver. "A lo largo de estos años han pasado 12.000 madrinos y padrinos. Estamos muy agradecidos de la respuesta de todos ellos, así como de los vecinos de Oliete y pueblos cercanos. Ha sido un evento muy participativo", valoró Alfonso.

El objetivo para estos próximos años es que el aceite siga siendo motor económico y social del municipio con este modelo disruptivo, aunque uno de los retos más importantes está fijado ya para este mismo 2024. Y es que Apadrina un Olivo se ha propuesto conseguir los 10.000 apadrinamientos de olivos para terminar de celebrar estos 10 años de historia. "Es una forma de redondear ese número, que actualmente suma más de 7.500 padrinos y madrinas. Queremos seguir aprovechando estas oportunidades endógenas del territorio para generar puestos de trabajo y que Oliete y su comarca sea un entorno agradable para compatibilizar la vida personal, familiar y profesional", añadió.
Pendientes de la sequía
Alberto Alfonso no pasó por alto los efectos que la sequía está generando ya en el territorio, entre los cuales se incluyen los campos de este proyecto. El olietano recordó que este será "el tercer año de sequía con una cosecha minorizada por la ausencia de lluvias", lo cual se puede apreciar entre los olivares de su pueblo. "El cadillo se ha secado, y hay muy poca oliva incluso en la huerta. Vamos a tener un año de travesía seca. Nos preocupa muchísimo. Tenemos que revertirlo porque hace difícil hasta la supervivencia del propio olivo", concluyó.







