La movilización vecinal ha sido inmediata en todos los municipios del entorno del incendio. En Fuentespalda, por ejemplo, se pidió a los agricultores con tractores que salieran a labrar campos para crear cortafuegos. Paralelamente, decenas de vecinos comenzaron a preparar bocadillos, agua y alimentos para los equipos de emergencia, mientras el supermercado Sersuco de Valderrobres abrió sus puertas para facilitar el suministro de comida a los efectivos desplazados. "Todo el mundo se ha movilizado enseguida. De hecho, ahora mismo hay un montón de gente preparando bocadillos para todos los voluntarios", ha destacado Nerea Caldú, alcaldesa de Fuentespalda.
Los vecinos llegaron a preparar alrededor de 300 bocadillos para las personas que trabajan durante la noche en la extinción. "Tenemos un horno de pan, hemos llamado a la chica y ha venido rápidamente. Ha sacado el primer pan del congelador y ha empezado a hacer masa. Entre toda la gente hemos preparado unos 300 bocadillos", ha explicado Lolin Aparicio, vecina de Fuentespalda. Para ello, se trasladaron desde Valderrobres jamón, chorizo, queso y una cortadora, además de numerosas garrafas de agua. "Uno detrás de otro, hacíamos los bocadillos y los envolvíamos en papel de aluminio. Más vale que sobre", ha añadido.
La vecina ha relatado que nunca había presenciado un incendio de estas dimensiones y que la preocupación es especialmente elevada por la gran masa forestal que rodea la localidad. También se ofrecieron alimentos y agua a las personas que abandonaron alojamientos, casas rurales y segundas residencias próximas al pinar.

Entre quienes también siguen con preocupación el avance de las llamas está Ángel Sorribas, ganadero y vecino de Fuentespalda, que reconoce la incertidumbre con la que afronta la noche. "Estamos asustados. Están hablando de preparar alguna maleta por si toca desalojar el pueblo. Con dos niños pequeños, el negocio y la casa, da un poco de miedo", ha explicado, mientras seguía pendiente de la evolución del incendio.
Cabe recalcar, que el incendio forestal declarado este domingo en Peñarroya de Tastavins y que ha avanzado hacia Ráfales, Fuentespalda y Monroyo ha calcinado ya unas 300 hectáreas, según la primera estimación del Gobierno de Aragón. El ejecutivo autonómico confía en que la disminución del viento durante este lunes favorezca las tareas de extinción, cuyo desarrollo se evaluará en la reunión del CECOPI prevista para las 8.30 de la mañana. No obstante, los efectivos terrestres continuarán trabajando durante la noche para frenar el avance, incluidos los bulldozers, y a primera hora está previsto un refuerzo del operativo con seis medios de Gobierno de Aragón y del MITECO.









