La programación sigue avanzando en los actos preparados para honrar a San Miguel, un santo que ha vuelto a hacer honor al dicho que siempre le acompaña como proveedor del veranillo. Con unas temperaturas más que agradables siguen los festejos en el pueblo, donde empezaron con un calor repentino que todos los presentes en el salón social Los Halcones experimentaron en cuanto desde el escenario se dijo la frase: "necesitamos concursantes del público". El salón se llenó para presenciar el pregón, que este año corría por cuenta de la peña Tremen2, que no desvelaron nada de lo que habían preparado.
Con todo el público acomodado, se descubrió el pastel, pero no del todo, ya que la puesta en escena se fue desvelando poco a poco. Los presentadores eran Pili, alcaldesa de Torrecilla al menos por ese rato, que salió con la banda que la acreditaba como tal y una peluca a la altura. Le acompañó un no menos pintoresco personaje que se hizo llamar Fortunato Celma y que casualmente mostró una voz que a todos resultó muy familiar del día a día en el pueblo. Con sus gafas oscuras y una peluca rubia no dejó ver más allá, y los torrecillanos supieron de él que era un productor de televisión que había visto en Torrecilla el lugar adecuado para grabar uno de los programas de Pasapalabra, el "rosco" más popular de toda la televisión y que en Torrecilla celebró su edición más local. Dicho y hecho, así que, lo siguiente fue conseguir a cuatro personas del público que concursaron por parejas en dos equipos.
Las directoras de casting seleccionaron a cuatro jóvenes que se tuvieron que emplear a fondo en adivinar las preguntas referentes a su pueblo. Entre ellas, aventador, como elemento que se empleaba para separar la oliva de las hojas; o calvario, "ese lugar en el que los vecinos lo pasan bien aunque el nombre no lo indique". Algunas fueron acompañadas por una puesta en escena porque una imagen vale siempre más que mil palabras, y de ello se encargaron los demás miembros de la peña que quedaban por salir. Escenificaron una tarde de merienda en el calvario, la faena con las olivas a la que hacía referencia la palabra e, incluso, cantaron una copla como los Despertadores, un momento al que se unieron voces desde el público.
Con este inicio, que no pudo ser más divertido a la par que nostálgico, comenzaron las fiestas. También tuvieron sabor al jamón que cortó allí mismo el poblano David Rivero. Los torrecillanos cogieron fuerzas para un fin de semana de disfraces, bailes y, por supuesto, el juego de la morra, otra gran seña de identidad local.













