En Todos los Santos Alcañiz se ha acercado a un periodo de su historia para conocer cómo era la vida y, sobre todo, la muerte de quienes habitaron sus mismas tierras. Este verano salieron a la luz una decena de tumbas en la necrópolis denominada del Tío Fornés, en la Redehuerta alcañizana. Están datadas en época altomedieval entre los siglos VI-VII y este domingo se dieron a conocer algunas cuestiones en una excursión organizada por el área de Patrimonio del Ayuntamiento de Alcañiz, completando un programa que empezó el viernes con una conferencia sobre arte funerario, y siguió el sábado con la presentación de la restauración del mausoleo de Vicenta Estrada en el cementerio.

Esta vez, la cita fue sobre el terreno en el que se aprecian las diez tumbas excavadas en la roca, lo que ha hecho que se hayan conservado. El arqueólogo José Antonio Benavente dio las explicaciones, además de recordar que se está trabjando en un proyecto de investigación con la Universidad de Zaragoza, el Gobierno de Aragón y el Taller de Arqueología de Alcañiz; y de que se están trazando rutas senderistas que recorran necrópolis de la Redehuerta y otros puntos patrimoniales de interés.

Sobre el terreno se apreció que estas tumbas pertenecían a familias y que en la zona se calcula que hay entre 35 y 40. Están asociadas al regadío, "igual que sucede en las conservadas en Albalate del Arzobispo o Mazaleón", ya que están junto a la acequia vieja. "Era una época tranquila en cuanto a guerras y conflictos, y pobre, por eso en zona de regadío podían cultivar y vivir", apuntó Benavente. Algunas tumbas, entre las que también hay de niños, presentan tradición cristiana con la orientación de los pies al este y la cabeza al oeste, mientras que en otras necrópolis están orientadas en norte y sur. "Es lo que se desprende con lo que tenemos, igual al estudiar más salen otras cosas. Lo que está claro es que aquí tenemos un potencial grande en investigación de cómo eran los alcañizanos de hace 1.500 años", reflexionó.
La segunda parte de la expedición ha corrido a cargo del grupo de recreación histórica valenciano Aur-Art, que ha puesto en escena un enterramiento. En este caso ha sido el de un aristócrata, vestido de naranja como color ya caro y difícil de conseguir. En su paso al otro mundo han intervenido los personajes necesarios desde el obispo a familiares y, en este caso, escuderos. Dieron detalles de vestimenta y de armas con exhibición de tiro con arco y una lucha.
El broche ha sido un refrigerio para los asistentes preparado por el concejal de Patrimonio, Carlos Andreu, que emplazó a la siguiente actividad del área. Esta vez será una jornada de puertas abiertas de la iglesia de Capuchinos con el ensayo abierto al público de la Orquesta de Cámara del Bajo Aragón (OCBA), el sábado día 7. Se han previsto tres pases a las 11.00, a las 12.00 y a las 13.00 con inscripción previa.






















