El regreso de la Semana Santa con la mayor normalidad posible cumple con las expectativas del sector turístico que roza el 100% en la provincia de Teruel, con especial atención en la Ruta del Tambor y Bombo, epicentro de la actividad procesional. El turismo rural es uno de los sectores predominantes cuyas «excelentes previsiones se han cumplido". «Todo el sector turístico está entre el 95% y un 100%. Estamos muy contentos, tras dos años sin apenas movernos se han notado las ganas de salir», explica Jesús Marco, presidente de la Federación Aragonesa de Turismo Rural (FARATUR). Los máximos índices fueron corroborados también desde Teruel Empresarios Turísticos y la Asociación de Empresarios Turísticos del Bajo Aragón.
En cuanto a las preferencias vacacionales por Semana Santa, Teruel ocupa uno de los primeros lugares en el ámbito nacional en nivel de ocupación e interés de los visitantes, indica el responsable de FARATUR, con especial predeterminación por el Bajo Aragón, un territorio que conjuga estos días los atractivos naturales, patrimoniales y sobre todo culturales. Es por ello que el sonido de los tambores y los bombos de Albalate del Arzobispo, Alcañiz, Alcorisa, Andorra, Calanda, Híjar, La Puebla de Híjar, Samper de Calanda y Urrea de Gaén que conforman la Ruta del Tambor y Bombo- Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO-, levanta el interés de miles de turistas año a año. «El Bajo Aragón es espectacular y toda la ocupación se ha centrado aquí. Como una mancha de aceite se ha ido extendiendo al resto de las comarcas limítrofes», detalla Marco. Así, la zona de Belchite, Jiloca, Maestrazgo o Matarraña alcanzan niveles máximos.
En el Bajo Aragón existen casas rurales que incluso tienen reservas de cara al próximo año, algo que corroboran también desde la Asociación de Empresarios Turísticos del Bajo Aragón. «Hay clientes que nos han reservado para 2023. Significa que la gente es optimista, quiere salir, viajar y conocer recursos turísticos tan propios y tan diferentes como la Semana Santa bajoaragonesa», confirma Nieves Ballestero, gerente de la entidad. Es más, los pueblos de las comarcas bajoaragonesas fueron los primeros en completar las reservas que llegarán a su máximo auge los días más simbólicos de la celebración: jueves, viernes y sábado santo. «Son los días de máxima ocupación en toda la zona».
Aunque en un principio se consideraba a la climatología como uno de los «principales condicionantes», lo cierto es que el sector se muestra «optimista». La meteorología no ha influido demasiado en el comportamiento de los visitantes y tampoco ha impedido su llegada. «No se esperan grandes lluvias", destaca el representante de FARATUR, aunque según las previsiones se esta desarrollando una borrasca menor, que durará unas 36 horas. "También está bien refugiarse en un bar, tomarte un café, charlar con los amigos…, y cuando pare de llover, todo el mundo a la calle otra vez».
Los grandes emisores para el sector turístico en esta Semana Santa siguen siendo como en años anteriores Madrid, Barcelona, el arco del Mediterráneo (Castellón, Valencia, Alicante). En estas fechas determinadas se suman también las provincias limítrofes como La Rioja, Navarra o un pequeño porcentaje de Castilla y León. «La fama y el nombre de la Ruta ha hecho que sea un gran atractivo», recalca Marco. En cuanto al perfil la mayoría, se trata en su mayoría de grupos de amigos que por el «boca a boca» descubren esta experiencia turística y también numerosas familias.
«Generalmente» el sector no ha movido precios ante la subida de los costes fijos como el de la energía, que está siendo «muy acuciante», destacan desde el sector de turismo rural. «Han tenido prudencia por los clientes que también los están pasando mal por la subida de la luz o los carburantes», concluyen.







