Hay pocas figuras relacionadas con la Semana Santa de Calanda tan fáciles de reconocer como Antonio Royo. Conocido como ‘El Boticario’ o ‘El Boti’, destaca cada Viernes Santo entre la inmensa marea morada que llena Calanda. Ha sido, durante casi 30 años, la figura encargada de abrir paso, siempre con los brazos en alto, para llegar desde el Ayuntamiento hasta el gran bombo grande. Y una vez allí, también se ha encargado siempre de la ansiada cuenta atrás de minutos, incluso segundos, hasta las 12.00; uno de los momentos más especiales y emocionantes para cualquier calandino, y que este año se encargará de cumplir por última vez.
Royo, con 80 años este 2026, no da un paso atrás, sino que se «ladea» para dejar espacio a los que vienen. «La edad pesa. Este podría decirse que es el final a aquello que empecé a vivir cuando tenía 7 años». Porque lo cierto es que ha dedicado toda su vida a la Semana Santa.
Fue en el año 1968 cuando empezó a implicarse de una forma más activa en la organización. De hecho, pagó el primer cartel publicitario de la Semana Santa de su propio bolsillo, cuenta. Desde entonces, además de su labor el día de la Rompida, ha estado involucrado en la guardia de los putuntunes, a la cual perteneció, para ayudar y trabajar para que todos los actos estuvieran a la altura de la celebración. También introdujo a los quintos y quintas de cada año para que ejercieran de cocoteros, encargados del correcto desarrollo de las procesiones.
Royo vio e impulsó el nacimiento de la Ruta, así como las Jornadas de Convivencia. Y prueba de ello son los múltiples reconocimientos que ha recibido, como el Tambor Noble de la Ruta en 1978 y el Tambor de Oro de Calanda, en el 2024.
Aunque lo cierto es que lo que se lleva consigo son los recuerdos vividos. Mirar atrás le supone «nostalgia y mucho cariño» pero también el reconocimiento de lo logrado: «unas procesiones y actos muy dignos». Él, que siempre cuenta que en la primavera de 1946 escuchó por primera vez los redobles de los tambores desde el vientre de su madre, ve difícil el inicio de nuevas etapas a partir de ahora, porque «la Semana Santa lo es todo». «Los calandinos no contamos los años por Navidades, sino por estos días», reconoce.
A los que vienen, les pide «respeto por la tradición». Mientras, la Junta Coordinadora le agradece «profundamente su labor», que se podrá ver por última vez este próximo Viernes Santo. «El descuento siempre es un momento de nerviosismo, pero muy emocionante. Que salga bien es una gran responsabilidad. Haría esto hasta el día que me muriera».







