«No puedes esperar a hacer lo que te dé la gana y seguir corriendo por la vida. Tampoco puedes esperar que sentarte cinco minutos a meditar lo solucione. A veces hay que parar y pensar ¿Qué es esto? ¿Qué es lo que realmente quiero?». Estos consejos provienen de Do Tulku Rinpoche y acompañaron a una comunidad que lo escuchó con la mente muy abierta en la Escuela de Meditación de Alcañiz este jueves. El maestro visitó la capital bajoaragonesa por primera vez para inaugurar con una ceremonia tradicional de bendición el nuevo espacio de práctica que hay en la escuela.
Do Tulku Rinpoche es tibetano, pero nació como refugiado en el sur de la India. A los 17 años no conocía nada sobre la religión o la vida espiritual, pero entonces algo le hizo «clic» y se metió en una escuela monástica. Estudió 11 años en ella y fue una experiencia, como él dice, que le cambió «por completo». Ejerció como monje hasta los 28 años y ahora, a sus 40, se dedica principalmente a ser maestro budista de filosofía y práctica. Además, también trabaja en proyectos de traducción del tibetano al inglés.
Los fieles alcañizanos esperaron emocionados la llegada de Do Tulku Rinpoche en la Escuela de Meditación, que acogió a más de 30 personas durante toda la jornada. La estancia dedicada a la ceremonia estaba llena de figuras y carteles que rendían homenaje al Buda, además de elementos decorativos y objetos para la realización de la bendición y las sesiones de meditación.
El lama tibetano fue recibido por una comunidad que mostró respeto y dedicación ante todos sus consejos. «Si hay alguien que verdaderamente quiere conocer las enseñanzas del Buda, tenemos que asegurarnos de que eso pueda ocurrir», explicó Do Tulku sobre el objetivo de su visita. «Tienen que obtener una educación adecuada de una fuente fiable».
Rinpoche afirmó que «a la gente le gusta el Buda, porque solo con mirar su rostro los calma». Durante la ceremonia, acentuó la importancia de apreciar su figura, no por sus riquezas y el poder, sino por su bondad. Ante todas las atentas miradas de los asistentes, dijo orgulloso que ver a tanta gente en un lugar como ese le daba «un poco de esperanza».

Las reflexiones personales del maestro
Rinpoche, muy humildemente, explicó que nunca había destacado en nada en toda su vida: «Deportes, educación…nada. Se supone que yo tendría que haber enseñado a los monjes y a las monjas, e incluso en eso fallé». La gente percibió este mensaje de forma esperanzadora, ya que, pese a no haber excedido en su vida, Do Tulku se ha convertido en una figura muy importante para el budismo, cuyos consejos dan la vuelta al mundo.
En una sociedad marcada por el estrés y la rapidez, apareció un espacio en el que parecía que el mundo transcurría más despacio. el maestro consiguió hacer entender que es necesario parar y «mirar hacia tus adentros y agradecer todo lo que tienes».
Hubo tiempo para la meditación, para que todo el mundo conectase durante unos minutos con su yo interior y con el Buda. Pese a ese momento de reflexión, Do Tulku profesa que meditar no va a solucionar los problemas de quien siga huyendo de ellos: «Si meditas, está claro que va a ser algo bueno para ti, pero no va a tener un gran cambio a no ser que tengas una visión y una conducta adecuada que lo complemente», explicó.
El dolor que vuelve con el tiempo: "Samsara"
El dolor también fue un tema importante, y se recalcó que «el verdadero sufrimiento es no tener ninguna libertad». Un ejemplo que comentó giró en torno a recordar algo que te molestó hace 10 o 20 años y que de repente vuelve a tu cabeza y te duele de la misma forma que lo hizo entonces. Explicó que esto para el Buda es lo que se llama ‘Samsara’.
La bendición de Do Tulku llegó al final de la ceremonia tras repartir arroz y flores frescas a todos los asistentes como ofrenda al Buda. A este le pidió que se quedase en todas las imágenes en las que apareciera su figura y llenase así el centro con su presencia. Al acabar las oraciones, las ofrendas se arrojaron, dando así por finalizada la bendición al centro.
«El budismo es mi gran oportunidad de convertirme en alguien un poquito útil», aseveró el maestro con una sonrisa llena de orgullo al ver todas las emociones que había provocado en los fieles que asistieron a su ceremonia.

Este evento demostró la consolidación de la tradición budista en España, que cuenta con 90.000 seguidores activos, según datos del Observatorio del Pluralismo Religioso en España. El Bajo Aragón tiene un centro de retiro budista en Monroyo, y es el único en toda la provincia de Teruel. Aunque en un principio solo era un refugio para personas con experiencia en el budismo, actualmente está abierto a todo el público para retiros de fin de semana y puentes.







