Un silencio difícil de explicar. Un sentimiento que cada uno vive por dentro, pero un estruendo compartido que en sí mismo devuelve a la calma. Es lo que han vivido los centenares de personas que este Viernes Santo han roto la Hora al unísono en Valderrobres acompañadas del calor de los turistas y de la tregua que dado el viento para dar paso a un sol resplandeciente.
Ellos han sido de los primeros en llegar hasta la plaza de España de la capital del Matarraña, que en un abrir y cerrar de ojos, ya era un hervidero constante de gente. Muchos lo hacían por primera vez y otros repetían tras vivir esta experiencia. Los tambores y bombos tenían su propio espacio reservado y las muestras de cariño iban siendo las protagonistas entre los cofrades que iban plantándose en la plaza.
Abrazos, choques de mano, palmadas en la espalda, fotografías y palillos listos para cuando el reloj marque las 12.00 en punto del medio día. Los cofrades pisaban la plaza dispuestos a compartir este momento único con familia y amigos y entre ellos, muchos jóvenes, que demostraban que el relevo no es un problema.
Instantes de la Rompida de la Hora de Valderrobres 2026. / A.Z
El tiempo seguía pasando y las miradas al reloj eran cada vez más constantes. «Los últimos minutos parecen horas», decía un grupo de turistas que procedían de Barcelona. «¿Quién va a ser el encargado de dar la señal?», repetían. Todas esas cuestiones las resolvían entre ellos y, en especial, por aquellos que si lo habían visto en otras ocasiones y seguían eligiendo el Matarraña como uno de sus reclamos favoritos. «Nos hemos quedado sorprendidos porque vinimos hace muchos años y ya casi no nos acordábamos de la cantidad de gente que acude en masa», reflexionaban.
Quedaban ya solo cinco minutos y prácticamente era imposible hacerse un hueco en la plaza, hasta que de repente a lo lejos se veía un bombo que estaba dispuesto a estar también allí. Sin pensarlo, los centenares de personas se han hecho a un lado y el bombo portado a hombros de uno de los cofrades ha entrado en la plaza con el aplauso de todos los presentes.
En el balcón del ayuntamiento, ya estaba todo preparado también. El alcalde, Carlos Boné, ha sido el encargado de dar los primeros redobles al bombo, después lo ha hecho el concejal de cultura y perteneciente a la Hermandad del Santo Entierro, José Miguel Sanz con el tambor. Del silencio se ha pasado al estruendo y tras ello, no han faltado los aplausos cada vez que un toque terminaba. Tampoco las decenas de fotografías para inmortalizar este momento. "Volveremos seguro", repetían los turistas.



























