La representación del Drama de la Cruz de Alcorisa ha vuelto a acaparar miradas esta tarde a partir de las 17.00 mientras ha cumplido 49 años de historia. Desde hace varios años, el objetivo es acercar la representación teatral y por ello la edición de la obra se emite de forma íntegra en un directo que puede verse en esteperiódico digital. Los espectadores del Drama de la Cruz han vidido una edición más inmersiva con larenovación de algunas escenas clave, en las que el pueblo de Judea se entremezcla con los espectadores haciéndolos partícipes de una experiencia única. La representación de los últimos días de la vida de Jesús es el acto más sorprendente de la Semana Santa turolense, que el año próximo cumplirá su medio siglo de vida.
Desde su 48 edición, justo antes de la representación, los espectadores pueden experimentar y sentir en su propia piel una pequeña muestra de los objetos que forman parte de la obra, como la corona de espinas, los clavos de la crucifixión, el flagelo, los cascos, escudos, malla y espadas de la guardia romana, o los pendientes que usaban las mujeres. Los objetos son la prueba de que todo lo que pueden ver los espectadores no es fruto de la imaginación o de la improvisación sino que cada parte de la representación tiene un por qué.
La representación del Drama de la Cruz está dividida en tres escenas. La primera se desarrolla en un espacio abierto en el parque frente a la plaza José Ángel Azuara, donde estará ubicada la primera de las pantallas. La segunda se sitúa en este vía crucis donde el Cristo y los ladrones protagonizan el encuentro con la Virgen. Al ser un espacio natural frágil no permite que demasiado público pueda apreciar en directo esos momentos, motivo por el que se colocarán varias cámaras portátiles camufladas para captar las caídas que sufre en esta etapa el Cristo, interpretado una vez más por Iván López.
La tercera y última parte muestra la llegada al Gólgota y la crucifixión, siendo esta el punto álgido de las dos horas de duración del espectáculo. Todo ello gracias a la implicación de 300 vecinos que participan como actores.
La representación ha ido evolucionando desde la primera edición de 1978, cuando sólo un pequeño grupo de vecinos pudo disfrutar de la escenificación. Ahora, tras casi cinco décadas, son unos 4.000 espectadores los que contemplan el trabajo desinteresado y altruista de 300 vecinos de la localidad.
Hace ya cuatro años que se introdujeron tres pantallas gigantes con retransmisión en directo para poder disfrutar con precisión de aquellos detalles que no se pueden ver a simple vista. Las pantallas están integradas en la representación de tal forma que no interfieren en los momentos cumbre de la obra, como la crucifixión, cuando se apagan las que están en la parte superior del Monte Calvario, para que todo el protagonismo recaiga en el sonido sordo del martillo golpeando sobre los clavos.
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