Cómo iban de la masía a la escuela, dónde tenías los animales o por qué dejaron las masías fueron algunas de las historias que los vecinos del Maestrazgo compartieron en la presentación del Plan de Salvaguarda de la Cultura Masovera este martes en Cantavieja. Vecinos de Mirambel, La Iglesuela o Villarroya también se acercaron curiosos por conocer el proyecto del área de Patrimonio de la Comarca del Maestrazgo de la mano del etnógrafo Félix Rivas.
Esta, la segunda charla participativa que se inició en Castellote, sirvió para nutrir el proyecto financiado por el Ministerio de Cultura con 13.100 euros que busca proteger el patrimonio inmaterial del territorio. En ambas sesiones, Rivas explicó los avances en la investigación, a la vez que recopilaba testimonios orales de los vecinos, muchos de ellos masoveros o con raíces en masías.
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Durante las charlas se han puesto de relieve aspectos de la cultura masovera. Algunas costumbres masoveras eran compartidas por los pueblos, como las calendas para predecir el tiempo de todo el año tomando nota del que hacía los días de Navidad, o la de comer queso y ajo la mañana de San Juan para evitar las picaduras de los escurzones. Sin embargo, otros rasgos eran exclusivos y originales como las romerías en las que se juntaban los habitantes de un grupo de masías o los bureos que se organizaban con motivo del Carnaval o tras el matacerdo.








