Alfonso López Latasa volverá después de ocho años a Alcorisa, localidad donde fue párroco de 2013 a 2017, para pregonar este sábado la Semana Santa, una tradición que pudo vivir intensamente y que le cautivó sobre todo por la implicación de sus vecinos en cada uno de los actos. La junta local lo ha elegido por la labor que ejerció durante aquellos años en la villa alcorisana, y fue Sixto del Río, presidente de la cofradía de la Sangre de Cristo, quien le dio la noticia. «No me costó aceptar. Irme de Alcorisa fue difícil, y para mí es un orgullo poder volver para ser su pregonero», reconoce Alfonso.
López es actualmente párroco de las localidades de Sarrión, Albentosa, San Agustín y Valbona. Asimismo, es capellán de los hospitales Obispo Polanco, San José y San Juan de Dios de Teruel, así como consiliario pastoral de la salud de la diócesis de Teruel y Albarracín. No obstante, todavía siempre recuerda con especial cariño sus días en Alcorisa.
Cuando llegó a este pueblo bajoaragonés lo hizo para sustituir al cura Salvador Serrano, su formador en el Seminario menor. «Siempre le he querido mucho», cuenta. Ese primer día se había organizado un acto para despedirle que a Alfonso, quien acababa de llegar allí, le marcó. De él recuerda muchas cosas, pero sobre todo los tambores y bombos. «Su entrada a la iglesia para despedir a Salvador se me quedó grabada», confiesa.
De hecho, fue ese instante el que le animó a involucrarse «de lleno» en la Semana Santa de Alcorisa, lo que también le permitió ir conociendo cada vez más a sus vecinos. Aunque de entre ellos siempre tuvo a dos grandes acompañantes: Sixto y Pepe Espada, quien ya no está entre nosotros. «Yo le dije a Pepe 'quiero empaparme de la Semana Santa', y así fue. Con él y con Sixto íbamos a los ensayos de las cofradías, y recuerdo que me encantaba oír el sonido de los tambores de fondo. Pero el momento más bonito es sin duda la primera vez que vi la entrada de la Guardia Romana en la iglesia el Jueves Santo. Estaba llena de gente, y el silencio se rompió con ese timbal… Me dejó con una cosa dentro, difícil de explicar», cuenta Alfonso.
Lo más especial de esta tradición para Alfonso, sin duda, es la implicación de la población alcorisana. Confiesa que no ha estado en ningún otro municipio con una organización de los actos similar. «Cuando íbamos a las juntas locales de la Semana Santa se discutía todo, y si hacía falta levantar la voz se hacía, pero luego se salía y nos íbamos a tomar algo juntos. Pude disfrutar de cada acto porque todo estaba hecho gracias a que la gente estaba plenamente implicada. Basta con ver el Drama de la Cruz. No son actores, pero lo viven desde dentro. Eso es algo muy grande», afirma.
Además, reconoce que los vecinos no solo de Alcorisa, sino del Bajo Aragón Histórico en sí, tienen una cercanía diferente que todavía no ha conseguido encontrar en otras zonas de Teruel. «Estamos lejos de la capital en todos los aspectos, en el kilométrico, pero también en el humano. La gente de allí abajo es otra cosa. Pueden ser ateos o muy practicantes, pero todo el mundo te saludaba y te regalaba una cercanía especial», afirma orgulloso.
Despedirse de Alcorisa en 2017 le fue difícil, y por eso ahora volver para esta fecha especial es una doble alegría. «Fueron años intensos. Intentaré trasladar ese cariño en el pregón», concluye.








Alfonso fue un buen párroco allá donde ha estado. En Alcorisa queda claro que lo quieren, pero en Escucha lo adorábamos.
No era un cura cualquiera, era un amigo y alguien en quién confiar y con quién poder tomar algo y echar unas risas..
Me alegro mucho por este pequeño homenaje.