La XLII Vuelta Ciclista al Bajo Aragón ya está lista para tomar la salida. La prueba, organizada por el Club Ciclista Caspolino, se disputará del 7 al 10 de agosto y reunirá a 34 equipos y 200 ciclistas con representación nacional e internacional, entre ellos formaciones de Francia y Bélgica, reafirmando su condición de una de las competiciones cadetes de mayor prestigio del calendario español.
La presentación oficial ha tenido lugar este martes en la sala de prensa del Edificio Pignatelli de Zaragoza con la participación de la directora general de Deporte del Gobierno de Aragón, Cristina García; la alcaldesa de Caspe, Ana Jarque; el presidente de la Comarca Bajo Aragón-Caspe y alcalde de Chiprana, Javier Nicolás; el presidente de la Federación Aragonesa de Ciclismo, Luis Marquina; el presidente del Club Ciclista Caspolino, Santiago Catalán; y el diputado de la Diputación de Zaragoza, Abraham Martínez.
Durante el acto, Cristina García ha destacado el crecimiento deportivo de la prueba en las últimas ediciones y ha recordado que por la Vuelta al Bajo Aragón han pasado ciclistas como Fernando Escartín, David Cañada o Ángel Vicioso antes de convertirse en referentes del ciclismo nacional. La directora general ha subrayado además la importancia del respaldo institucional y privado para garantizar la continuidad de una cita que alcanza ya su cuadragésima segunda edición: «Es una prueba a la que el soporte tanto institucional como privado es fundamental».
Abraham Martínez ha puesto el acento en el impacto que genera la competición en el territorio, tanto por la llegada de visitantes como por el impulso al comercio y al turismo. «Vemos como el deporte transforma también los municipios», ha destacado al mismo tiempo que ha valorado el papel imprescindible del voluntariado para hacer posible la organización.
Ana Jarque ha definido la Vuelta como una de las pruebas más longevas del calendario nacional en categoría cadete y ha agradecido el trabajo "vocacional y altruista" del Club Ciclista Caspolino. La alcaldesa ha defendido que el evento proyecta la imagen de Caspe en el panorama deportivo nacional y ha ensalzado los valores de esfuerzo, convivencia y superación que representa el ciclismo: «Contribuyen a hacer de nuestra ciudad un lugar más activo, más abierto y más visible en el mapa deportivo nacional».
En la misma línea, Javier Nicolás ha señalado que alcanzar las 42 ediciones evidencia la solidez organizativa de la carrera. «Es una oportunidad para la comarca que un evento de estas características se desarrolle en todos estos municipios, para dar a conocer y poner en valor todos nuestros recursos a nivel cultural, patrimonial y turístico», ha señalado, además de servir de escaparate para las futuras promesas del ciclismo.
Cuatro etapas por el Bajo Aragón-Caspe
El presidente del Club Ciclista Caspolino, Santiago Catalán, ha sido el encargado de desgranar el recorrido de esta edición, que volverá a recorrer varios municipios de la comarca. La competición arrancará el viernes 7 de agosto con una etapa de 57,5 kilómetros entre Maella y Caspe, pasando por Fabara y Nonaspe y finalizando en el Alto del Castillo, donde se conocerá al primer líder de la carrera.
El sábado 8 será el turno de la contrarreloj individual de Chiprana, de 4,7 kilómetros, mientras que el domingo 9 se disputará una exigente etapa de 58,4 kilómetros con salida en Fabara, paso por Nonaspe, regreso a Fabara y meta nuevamente en Nonaspe, un recorrido "rompepiernas" llamado a marcar diferencias en la clasificación general.
La vuelta concluirá el lunes 10 de agosto con la tradicional etapa de Caspe, de 63,5 kilómetros, que incluirá dos vueltas al circuito entre Caspe y Chiprana antes del desenlace definitivo tras tres giros a la circunvalación de la capital bajoaragonesa.
Catalán ha querido cerrar la presentación con un reconocimiento a las cerca de 80 personas voluntarias del Club Ciclista Caspolino que harán posible el desarrollo de la carrera. "Si el día de la prueba no hay 80 camisetas amarillas en los cruces, no tenemos carrera", ha recordado, poniendo en valor el trabajo silencioso que sostiene una organización considerada ya un referente del ciclismo base nacional.









