Desde el pequeño municipio de Torre de Arcas, en el Matarraña, Yaiza Bonet ha recorrido un largo camino, llevando su pasión por el motor más allá de las fronteras de España. La joven ha participado por cuarto año consecutivo en la organización del Dakar Classic, un rally de regularidad que forma parte del famoso Dakar, celebrado anualmente en Arabia Saudita. Yaiza se ha convertido en una de las figuras clave en la organización de una de las pruebas más emblemáticas y exigentes del automovilismo mundial, ya que se encarga de ser el enlace entre los participantes y la dirección de carrera.
Desde pequeña, Yaiza estuvo rodeada por el mundo del motor. Su familia, con una gran tradición en las motos, fue fundamental en su involucramiento. "En mi casa había mucha tradición de motos. Yo recuerdo de toda mi infancia que los domingos era día de: casa de la yaya, paella y motos. Las carrera las he vivido desde siempre" explica Bonet, quien también revela que su incursión en el Dakar fue por casualidad. "Me quedé sin trabajo y, a través de un compañero que había estado previamente, me sugirió mandar un correo. La primera edición no me hicieron caso, pero en el segundo intento, me cogieron", relata.
Dentro del Dakar Classic se encarga de las relaciones con los pilotos, actuando como un enlace entre los concursantes y los comisarios deportivos y la dirección de carrera. "Mi trabajo es acompañar a los participantes durante el día, asegurándome de que todo esté en orden. Empiezan muy temprano, a las 4 o las 5 de la mañana, y yo estoy allí para desearles suerte, ayudarles con cualquier duda y controlar que todos salgan en cada etapa" señala Bonet.
El Dakar Classic se caracteriza por su exigencia y su singularidad, lo que hace que cada edición sea especial y diferente. Este año como afirmaba la joven del Matarraña "las condiciones han sido más favorables" aunque remarca que "ha sido un año de muchísimo frío, y se ha hecho duro".
La pasión de Yaiza por el motor también la ha llevado a trabajar en otras competiciones internacionales, como las European Le Mans Series y las 24 horas de Le Mans. Unas pruebas que como distingue Bonet se diferencian en la logística y el tamaño de la organización. "El Dakar es un evento tan grande que la logística es brutal. En otros campeonatos la organización es más ligera, con menos personal y días de trabajo. Pero en el Dakar, todo está a una escala mucho mayor", reconoce.
No obstante, a pesar de haber trabajado en numerosos eventos de alto nivel, el sueño de Yaiza Bonet aún está por cumplir. "Me queda la espinita de las motos. He trabajado en algunas carreras, pero mi sueño sería formar parte de MotoGP algún día", confiesa.
Su compromiso que comenzó casi por casualidad, la ha llevado a vivir y a formar parte de una experiencia única dentro de uno de los eventos más exigentes del mundo. Sin embargo, su mirada está puesta en nuevos desafíos y sueños por cumplir, siempre con el motor como protagonista.











